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Onda Kelvin pone bajo vigilancia a la costa de Ecuador: aumenta el riesgo de erosión y del nivel del mar

July Ruiz
5 Min Read
La llegada de una onda Kelvin cálida a las costas de Ecuador eleva temporalmente el nivel del mar y aumenta el riesgo de erosión en sectores vulnerables de la Costa.

Una onda Kelvin cálida llegó a las costas de Ecuador y provocó un incremento temporal del nivel del mar. Expertos advierten que la situación puede agravarse si coincide con aguajes, oleajes o marejadas.

La costa ecuatoriana permanece bajo vigilancia ante la llegada de una onda Kelvin cálida, un fenómeno oceánico que transporta aguas cálidas desde el Pacífico occidental hacia las costas de Ecuador y Perú. Su presencia está generando un aumento del nivel del mar y podría intensificar procesos de erosión en zonas costeras vulnerables.

Según el monitoreo de El Niño-La Niña de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol), entre agosto y septiembre una onda Kelvin cálida alcanzó la costa occidental de Sudamérica. Los registros mostraron anomalías del nivel del mar de hasta 38 centímetros, mientras que los mareógrafos reportaron valores de hasta 43 centímetros por encima de lo habitual en La Libertad y Santa Cruz, en Ecuador.

¿Qué es una onda Kelvin?

Una onda Kelvin es una perturbación que se desplaza a través del océano y puede transportar grandes cantidades de agua cálida hacia el este del Pacífico. Al llegar a las costas de Ecuador, este desplazamiento de masas de agua puede elevar temporalmente el nivel del mar y modificar las condiciones habituales del océano.

El incremento del nivel del mar se vuelve especialmente relevante cuando coincide con otros fenómenos, como aguajes, oleajes fuertes o marejadas, debido a que las olas pueden alcanzar sectores más elevados de la costa y aumentar la erosión.

Sectores de la Costa ya han registrado afectaciones

La Espol señaló que este tipo de condiciones ya se ha observado en sectores como San Jacinto, en Manabí, y Posorja, en Guayas, donde la erosión y los efectos de los oleajes representan una preocupación para comunidades e infraestructura cercana al mar.

El comportamiento también se relaciona con un escenario de calentamiento anómalo del océano. Un informe del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen), citado por Primicias, registró en agosto una anomalía del nivel del mar de alrededor de 40 centímetros en estaciones costeras del país.

Esta situación puede tener consecuencias en playas, viviendas, infraestructura turística y otras construcciones ubicadas en zonas bajas o próximas a la línea costera. Además, un nivel del mar elevado puede dificultar el drenaje de aguas lluvias en ciudades y sectores donde el sistema de evacuación depende de las mareas.

El riesgo aumenta con aguajes y oleajes

El Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) mantiene el seguimiento de las condiciones del mar y advierte que el impacto no será necesariamente igual en toda la Costa. Las variaciones dependen de las características de cada zona y de la combinación de factores oceánicos y atmosféricos.

El organismo también ha señalado que hacia octubre y noviembre podría registrarse nuevamente una tendencia ascendente del nivel del mar, aunque todavía no es posible establecer con precisión cuánto aumentará. La evolución de las condiciones durante septiembre será determinante para los siguientes pronósticos.

Un escenario relacionado con El Niño

La llegada de esta onda Kelvin ocurre mientras Ecuador mantiene la vigilancia sobre la evolución del fenómeno de El Niño. Las autoridades y organismos científicos analizan el comportamiento conjunto del océano y la atmósfera para determinar cómo evolucionará el evento durante los próximos meses.

Aunque los indicadores oceánicos son elevados, especialistas han advertido que todavía existen diferencias importantes respecto al fenómeno de 1997-1998. Por ello, el comportamiento de las próximas semanas será clave para establecer la intensidad y los posibles impactos del evento actual.

La recomendación para las poblaciones costeras es mantenerse atentas a los reportes oficiales de Inocar y de las autoridades de gestión de riesgos, especialmente durante periodos de aguaje u oleaje, cuando el nivel elevado del mar puede incrementar la vulnerabilidad de las zonas bajas.

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