La capital ecuatoriana atraviesa una etapa de calor inusual. Expertos explican que El Niño, la época seca y el calentamiento sostenido de Quito están provocando menos lluvias, temperaturas más altas y mayor riesgo de incendios forestales.
Quito vive días inusualmente calurosos para una ciudad acostumbrada a temperaturas más moderadas. Durante septiembre de 2026, los termómetros han llegado a 28 °C en algunos sectores, un escenario que, de acuerdo con especialistas, está relacionado con la combinación de la época seca, el fenómeno de El Niño y una tendencia de calentamiento que se mantiene desde hace varios años.
Vladimir Arriaga, director de Pronósticos y Alertas del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), explicó que la temperatura máxima que actualmente puede considerarse habitual para Quito en esta época ronda los 25 °C. Sin embargo, hace entre ocho y diez años las máximas eran de aproximadamente 23 °C.
El cambio no responde únicamente al fenómeno de El Niño. La Secretaría de Ambiente del Municipio de Quito también ha identificado una tendencia sostenida de incremento de la temperatura en la capital.
Quito se ha calentado 0,7 °C en dos décadas
Entre 2004 y 2024, la temperatura media anual de Quito pasó de 14 °C a 14,7 °C, lo que representa un incremento de 0,7 °C en 20 años, según información de la Secretaría de Ambiente citada por Primicias.
Este aumento tiene efectos que van más allá de la sensación de calor. Una mayor temperatura y períodos secos más prolongados favorecen que la vegetación pierda humedad y se vuelva más susceptible a incendios forestales.
Además, las olas de calor en Quito también han aumentado su duración. De acuerdo con los datos citados por la Secretaría de Ambiente, pasaron de un promedio de 7,2 días a 7,7 días, con mayor incidencia en sectores del norte y suroeste de la ciudad.
En Quito se considera que existe una ola de calor cuando las temperaturas superan los 23 °C durante al menos dos días consecutivos.
¿Por qué llueve menos?
Uno de los efectos que El Niño está generando en la Sierra ecuatoriana es una modificación de los patrones de circulación atmosférica.
El INAMHI explica que el fenómeno altera la llamada circulación de Walker, un patrón de movimiento de masas de aire sobre el océano Pacífico. En condiciones normales, esta circulación contribuye a transportar humedad hacia distintas regiones; durante El Niño, el comportamiento cambia y favorece condiciones más secas en sectores de la Sierra.
Por eso, aunque El Niño suele asociarse con lluvias intensas, sus efectos no son iguales en todo el territorio ecuatoriano. Mientras determinadas zonas de la Costa y la Amazonía pueden experimentar un incremento de precipitaciones, Quito puede enfrentar menos lluvias y mayor temperatura.
El INAMHI ya había advertido que durante septiembre existirían condiciones de altas temperaturas y radiación ultravioleta elevada en Pichincha, además de otras provincias de la Sierra y Costa.
La Amazonía también influye en el clima de Quito
La capital no depende exclusivamente de los patrones generados por el Pacífico. Una parte importante de la humedad que llega a la Sierra ecuatoriana proviene de la Amazonía.
Cuando las condiciones atmosféricas permiten que esa humedad ingrese hacia los Andes, pueden presentarse nubes y lluvias ocasionales en Quito. Eso explica por qué, incluso durante una etapa de calor y sequedad, determinados sectores de la ciudad pueden registrar lloviznas.
El INAMHI prevé que durante este domingo 13 de septiembre podrían presentarse lluvias ocasionales asociadas con un frente frío o “friaje” que se desarrolla en el sur de la Amazonía peruana.
El riesgo de incendios aumenta
Las altas temperaturas y la reducción de humedad generan condiciones especialmente sensibles para la vegetación de Quito.
El INAMHI ha advertido que este tipo de condiciones puede favorecer la propagación de incendios forestales, un problema que ya ha afectado a distintas zonas de la Sierra durante los últimos meses. La combinación de radiación solar intensa, vegetación seca, viento y ausencia de lluvias puede facilitar que un incendio se propague rápidamente.
Ante este escenario, las autoridades recomiendan evitar actividades que puedan generar fuego o chispas en áreas rurales y forestales, no arrojar colillas de cigarrillos y reportar inmediatamente cualquier conato de incendio.
¿Qué se espera para los próximos meses?
El escenario climático podría mantenerse complicado. Las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial citadas por Primicias apuntan a precipitaciones por debajo de lo normal en la Amazonía entre octubre y diciembre de 2026, una situación que podría tener efectos indirectos sobre la disponibilidad de humedad para la Sierra.
Mientras tanto, Quito mantiene activo su Comité de Operaciones de Emergencia Metropolitano y ha reforzado el monitoreo hidrometeorológico, la prevención de incendios y el seguimiento de las fuentes de agua frente a la evolución de El Niño.
El panorama deja una señal clara: el calor que experimenta Quito no es solamente una percepción pasajera. El fenómeno de El Niño está amplificando condiciones de la época seca, mientras el calentamiento sostenido de la ciudad modifica progresivamente sus temperaturas habituales.


