Compras falsas, supuestas llamadas bancarias, extorsiones y suplantación de identidad son algunas de las modalidades que utilizan los delincuentes para obtener dinero o información personal.
Las estafas digitales se han convertido en una amenaza cada vez más frecuente para los usuarios de internet y teléfonos celulares en Quito. Los delincuentes utilizan redes sociales, llamadas, mensajes y páginas web falsas para obtener dinero, datos personales o información bancaria.
Cristian Paredes, jefe de la Unidad de Operativos Interinstitucionales de la Secretaría General de Seguridad Ciudadana y Gestión de Riesgos de Quito, identifica cuatro modalidades que se presentan con mayor frecuencia en la capital.
1. Estafas por compras en redes sociales
Una de las modalidades más comunes aparece en plataformas como Marketplace y otros espacios de compraventa en internet.
El mecanismo suele comenzar con una oferta demasiado atractiva: un vehículo, teléfono, entrada para un concierto u otro producto aparece a un precio muy inferior al habitual.
El supuesto vendedor puede presionar al interesado para que realice rápidamente un abono con argumentos como que existe otro comprador esperando o que la oferta solo estará disponible durante unos minutos.
Una vez recibido el dinero, el vendedor puede desaparecer y dejar de responder los mensajes.
La recomendación es no transferir dinero sin verificar previamente al vendedor, el producto y las condiciones de la transacción. También conviene desconfiar de precios que están muy por debajo del valor habitual del mercado.
2. La falsa llamada del banco
Otra modalidad utiliza la suplantación de entidades financieras.
El delincuente llama o envía un mensaje haciéndose pasar por un banco y afirma que es necesario actualizar datos, desbloquear una cuenta o validar información.
Después proporciona un enlace que dirige a una página falsa o solicita claves, contraseñas, códigos de seguridad u otros datos personales.
El objetivo es obtener las credenciales necesarias para acceder a cuentas o realizar operaciones no autorizadas.
Ante este tipo de contacto, la principal recomendación es no entregar claves ni códigos de seguridad por teléfono o mensajes y comunicarse directamente con el banco utilizando sus canales oficiales.
3. Extorsiones o ‘vacunas’
Las amenazas también pueden comenzar en el mundo digital.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad de Quito, los delincuentes pueden utilizar bases de datos filtradas para obtener información sobre potenciales víctimas.
En otros casos, pueden identificar previamente barrios, viviendas, vehículos o determinadas características de una persona para luego realizar amenazas y exigir dinero.
Los extorsionadores incluso pueden hacerse pasar por integrantes de grupos de delincuencia organizada para aumentar el nivel de intimidación.
Un antecedente reciente en Quito es la intervención, el 21 de agosto, de un presunto call center dedicado a ofrecer préstamos informales y posteriormente realizar cobros mediante amenazas y extorsiones.
Ante una amenaza, las autoridades recomiendan no realizar pagos por cuenta propia y conservar los mensajes, números telefónicos, audios, fotografías y cualquier otro elemento que pueda servir como evidencia.
4. Suplantación de identidad
En esta modalidad, el delincuente se hace pasar por un familiar o una persona cercana.
Una de las estrategias consiste en llamar asegurando que un pariente está en problemas y necesita dinero de manera urgente para evitar una supuesta detención o resolver una emergencia.
La presión emocional es una de las principales herramientas utilizadas por los estafadores.
Por eso, ante una llamada de este tipo, es importante mantener la calma y verificar directamente la información con el supuesto familiar, utilizando un número de teléfono conocido.
No se debe realizar una transferencia únicamente porque la persona que llama proporciona nombres, lugares o datos aparentemente privados.
El ‘phishing’ es una de las principales amenazas
El experto en ciberseguridad Geovanny García, docente de la Universidad Casa Grande, explica que una de las modalidades más utilizadas actualmente es el phishing.
Esta técnica utiliza correos electrónicos, mensajes de texto, llamadas o páginas web fraudulentas para engañar a las personas y conseguir información confidencial.
Los usuarios pueden detectar algunas señales de alerta revisando cuidadosamente los mensajes y las páginas antes de entregar información.
¿Cómo identificar un posible fraude?
Revise el remitente.
Antes de abrir un correo o responder un mensaje, compruebe quién lo envió y si corresponde realmente a la institución que dice representar.
No haga clic en enlaces sospechosos.
Si un mensaje solicita información bancaria, contraseñas o pagos urgentes, es preferible ingresar directamente a la página oficial de la institución en lugar de utilizar el enlace recibido.
Revise la dirección web.
Los sitios fraudulentos pueden utilizar direcciones muy parecidas a las originales, cambiando letras por números u otras pequeñas variaciones.
Compruebe que la conexión sea segura.
Las páginas que utilizan HTTPS muestran un protocolo de conexión segura, aunque esto por sí solo no garantiza que un sitio sea legítimo.
Tenga cuidado con las aplicaciones.
Antes de instalar una aplicación, revise quién es el desarrollador y qué permisos solicita. Una aplicación aparentemente gratuita puede tener como objetivo recopilar información personal.
¿Qué hacer si ya cayó en una estafa?
Si una persona entregó información, realizó una transferencia o recibió amenazas, es importante guardar todas las evidencias.
Capturas de pantalla, números telefónicos, enlaces, comprobantes de pago, conversaciones, correos y audios pueden ser útiles para una investigación.
En casos de extorsión, las autoridades recomiendan presentar la denuncia ante la Fiscalía General del Estado y evitar eliminar los mensajes relacionados con las amenazas.
La prevención sigue siendo una de las principales herramientas frente a este tipo de delitos: ninguna institución financiera debería solicitar claves completas, códigos de seguridad o contraseñas mediante llamadas, mensajes o enlaces enviados de manera inesperada.


