Los casos de robos mediante sumisión química generan preocupación en Ecuador. En Quito, víctimas han denunciado haber sido sedadas durante reuniones sociales y posteriormente despojadas de dinero, tarjetas, equipos electrónicos y otras pertenencias.
Uno de los casos recientes ocurrió después de una salida nocturna. Según el testimonio recogido por Teleamazonas, varias personas fueron convencidas de continuar la reunión en un domicilio ubicado en el norte de Quito. Allí consumieron una bebida y, pocos minutos después, perdieron el conocimiento durante varias horas.
Ya no se trata únicamente de escopolamina
Aunque durante años estos delitos estuvieron asociados principalmente con la escopolamina, especialistas advierten que actualmente pueden utilizarse combinaciones de diferentes sustancias.
El doctor Vinicio Altamirano, director del Instituto Ecuatoriano de Ciencias Forenses, explicó que técnicamente este fenómeno se conoce como sumisión química. En algunos casos, las mezclas pueden incluir sedantes y ansiolíticos que afectan el estado de conciencia y la capacidad de reacción de las víctimas.
Una de las características más preocupantes es que la persona puede no quedar completamente inconsciente. Puede parecer despierta o responder a quienes la rodean, pero tener disminuida su capacidad para tomar decisiones y oponerse a determinadas acciones.
Víctimas pueden entregar información sin darse cuenta
Según el especialista, estas sustancias pueden generar un estado de alteración en el que la víctima responde de manera dócil a las indicaciones de sus agresores. Esto puede facilitar que entregue claves bancarias, permita el acceso a una vivienda o entregue voluntariamente sus pertenencias, sin comprender plenamente lo que está ocurriendo.
El riesgo también depende de la sustancia utilizada y de la cantidad ingerida. Un consumo excesivo puede provocar alteraciones cardíacas, problemas respiratorios e incluso consecuencias mortales.
Una modalidad que puede ser utilizada por diferentes grupos
El uso de sustancias para someter a víctimas no estaría limitado a robos cometidos en espacios de entretenimiento. De acuerdo con Altamirano, estas prácticas pueden aparecer en distintos escenarios delictivos.
En casos de delincuencia común, las víctimas pueden ser captadas en zonas de diversión y posteriormente trasladadas a otros lugares para sustraer sus pertenencias o acceder a sus cuentas y viviendas.
El experto también advierte que la delincuencia organizada puede utilizar la sumisión química para obtener información o facilitar acciones relacionadas con extorsiones. Además, existe preocupación por posibles casos en fiestas, reuniones sociales y otros espacios donde las víctimas pueden quedar expuestas.
Denuncias aumentan la alerta en Quito
La Policía ya había advertido meses atrás sobre un incremento de robos cometidos mediante el uso de escopolamina en Quito. En julio, las autoridades emitieron recomendaciones a la ciudadanía ante el repunte de esta modalidad.
Ante estos casos, las autoridades recomiendan mantener precauciones al aceptar bebidas de personas desconocidas, especialmente durante encuentros o reuniones con personas recién conocidas. También es importante buscar atención médica y realizar una denuncia ante la Fiscalía cuando exista sospecha de haber sido víctima de sumisión química.
La investigación de cada caso será fundamental para identificar las sustancias utilizadas, establecer cómo fueron administradas y determinar quiénes estarían detrás de estos delitos.


