Un escenario severo del fenómeno climático podría representar entre el 15% y 20% del PIB del país y requerir más de cinco años para la recuperación. Expertos de la Espol plantean cinco medidas para que las empresas protejan su operación y flujo de caja.
El fenómeno de El Niño 2026-2027 no solo representa una amenaza por las inundaciones, lluvias intensas o deslizamientos. El impacto económico sobre las empresas y el sector productivo podría alcanzar cifras millonarias si el evento climático llega a una intensidad muy fuerte.
Un análisis presentado por expertos de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) estima que, en un escenario optimista, las pérdidas para Ecuador podrían ubicarse entre USD 9.600 millones y USD 14.000 millones, equivalentes al 9% y 12% del Producto Interno Bruto (PIB). La recuperación podría tomar entre dos y tres años.
En un escenario severo, las pérdidas aumentarían hasta entre USD 18.000 millones y USD 24.000 millones, es decir, aproximadamente entre el 15% y 20% del PIB. En este caso, la recuperación económica podría extenderse por más de cinco años.
El antecedente de El Niño de 1997-1998
Las proyecciones toman como referencia el impacto del fenómeno de El Niño de 1997-1998, considerado uno de los eventos climáticos más destructivos para Ecuador.
En aquella ocasión, las pérdidas nacionales llegaron a USD 2.869 millones, de las cuales el sector productivo absorbió el 52,8%, unos USD 1.515 millones. Agricultura, ganadería, pesca, industria, comercio y turismo estuvieron entre las actividades más afectadas.
Pero el daño no se limitó a la destrucción de infraestructura. Los expertos advierten que uno de los principales costos para las empresas es el denominado lucro cesante, es decir, los ingresos que dejan de percibirse cuando una compañía no puede producir, vender o distribuir sus productos.
Durante El Niño de 1997-1998, por cada dólar de daño material directo se generaron aproximadamente USD 2,66 en pérdidas indirectas o ingresos no percibidos. Además, el lucro cesante y los sobrecostos operativos llegaron a representar cerca del 75% del impacto total sobre las empresas.
¿Qué sectores están en mayor riesgo?
Las afectaciones pueden extenderse a prácticamente toda la cadena productiva. Una inundación o un deslizamiento no solo puede dañar una fábrica, una plantación o una bodega, sino también interrumpir las carreteras, impedir el traslado de trabajadores, cortar el suministro de insumos y dificultar las exportaciones.
La Espol recomienda que las compañías analicen no solo la ubicación de sus instalaciones, sino también la vulnerabilidad de proveedores, distribuidores, rutas de transporte y puntos de exportación.
El riesgo también se relaciona con la generación eléctrica. El fenómeno de El Niño puede provocar lluvias intensas en la Costa y, al mismo tiempo, condiciones de sequía en la Amazonía y el Austro, donde se encuentran importantes centrales hidroeléctricas del país.
Cinco pasos para preparar a las empresas
El economista Daniel Lemus, director del Centro de Políticas Públicas de la Espol, plantea cinco acciones para que las empresas reduzcan su exposición:
1. Identificar los puntos críticos. Cada área debe establecer qué procesos podrían detenerse y quién será responsable de responder ante una emergencia.
2. Mapear las zonas de riesgo. Las compañías deben revisar la exposición de sus plantas, bodegas, proveedores y rutas de transporte frente a inundaciones y deslizamientos.
3. Calcular cuánto tiempo pueden resistir. Es necesario determinar cuántos días puede continuar una operación si un proveedor o una carretera queda fuera de servicio y cuánto tomaría recuperar la actividad.
4. Ponerle un valor a cada día de paralización. Conocer cuánto dinero pierde una empresa por cada jornada sin operar permite comparar el costo de prevenir con el costo potencial del desastre.
5. Definir cómo gestionar cada riesgo. Entre las medidas están trasladar inventarios a zonas seguras, adelantar despachos, limpiar canales, probar generadores, reforzar estructuras y revisar las pólizas de seguros, especialmente aquellas que contemplen cobertura por lucro cesante.
Los especialistas también recomiendan que las empresas cuenten con un colchón financiero equivalente a por lo menos 90 días, mediante reservas propias o líneas de crédito previamente negociadas.
El tiempo para prepararse es ahora
Ecuador mantiene una alerta roja nacional ante El Niño y las autoridades prevén que el fenómeno pueda fortalecerse durante los próximos meses, con un posible pico entre octubre y diciembre de 2026. El sistema oficial de gestión de riesgos reconoce entre los principales impactos potenciales las lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y pérdidas en la producción e infraestructura.
El desafío para las empresas será, por tanto, pasar de una respuesta reactiva a una estrategia de continuidad del negocio. Anticipar rutas alternativas, proveedores, liquidez y mecanismos de recuperación podría marcar la diferencia entre una interrupción temporal y una crisis financiera prolongada.


