La estudiante de doctorado fue vista por última vez el 26 de agosto en Coyoacán. Su universidad y organizaciones civiles piden que se intensifique la búsqueda y se esclarezcan sus últimas horas.
Han pasado nueve días desde la última vez que se tuvo noticias de Jenny Kalindy Bolívar Guayacundo. La ecuatoriana, de 40 años, cursa un doctorado en México y desapareció el 26 de agosto en Coyoacán, Ciudad de México. Su búsqueda continúa activa y en los últimos días han surgido preguntas sobre lo que ocurrió antes de que se perdiera su rastro.
Jenny estudia el Doctorado en Historia del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Antes de trasladarse a México se formó en la Universidad Central del Ecuador, donde estudió Comunicación Social y presentó en 2014 una investigación sobre feminismo y maternidad en Quito.
La ficha de búsqueda señala que fue vista por última vez en la colonia Pedregal de Santo Domingo, en Coyoacán. Mide aproximadamente 1,57 metros, presenta melasma principalmente en las mejillas y aquel día vestía de negro.
Su familia se encuentra fuera de México y el CIESAS ha asumido un papel activo en el acompañamiento del caso. La institución pidió a las autoridades mexicanas que la búsqueda sea inmediata y exhaustiva, que se apliquen los protocolos correspondientes y que las diligencias se realicen con perspectiva de género.
Preguntas sobre sus últimas horas
Organizaciones civiles que acompañan la búsqueda han pedido que se investiguen algunas inconsistencias en la reconstrucción de las últimas horas de Jenny.
Según estos colectivos, el hombre que le arrendaba el lugar donde se hospedaba indicó inicialmente que la vio salir alrededor de las 15h00 del 26 de agosto, con una mochila y dos bolsas verdes. Las organizaciones aseguran que revisaron cámaras públicas correspondientes a ese horario y no lograron identificarla saliendo del inmueble. Posteriormente, el arrendador habría señalado que no recordaba con precisión la hora.
Por ahora, no existe una acusación oficial contra el arrendador. Las organizaciones consideran que las diferencias entre las versiones deben ser investigadas y han solicitado que se realicen pericias en el inmueble, además de revisar cámaras públicas y privadas de los alrededores.
También aseguran que la noche anterior a desaparecer Jenny envió audios a una amiga después de una discusión en el lugar donde vivía. En ellos habría expresado preocupación por sus documentos personales y temor por su seguridad. El contenido de esas grabaciones no ha sido confirmado públicamente por la Fiscalía mexicana, por lo que debe mantenerse como información aportada por quienes acompañan el caso.
La denuncia formal también genera cuestionamientos. Jenny desapareció el 26 de agosto, pero su ficha ante la Fiscalía de Ciudad de México fue registrada el 1 de septiembre. Las organizaciones sostienen que existieron dificultades administrativas durante esos primeros días y cuestionan el tiempo que se perdió antes de formalizar la búsqueda.
Una familia lejos de México
El caso tiene otra dificultad. Al momento de la desaparición, la familia de Jenny se encontraba fuera de México y Ecuador no mantiene relaciones diplomáticas con ese país desde 2024. Organizaciones civiles han advertido que esta situación dificulta que sus familiares cuenten con acompañamiento consular ecuatoriano directo.
Esto no impide que las autoridades mexicanas investiguen su desaparición. La Fiscalía mantiene activa la búsqueda y el CIESAS continúa acompañando las gestiones para localizarla.
Este viernes 4 de septiembre se cumplen nueve días sin conocer el paradero de Jenny. La prioridad ahora es reconstruir con precisión sus últimas horas y agotar las diligencias que puedan ayudar a encontrarla.
Jenny mide aproximadamente 1,57 metros, tiene melasma principalmente en las mejillas y, según la ficha oficial, vestía de negro cuando desapareció. Cualquier información que permita establecer su ubicación debe ser comunicada a las autoridades mexicanas.


