Japón ya es uno de los principales orígenes de vehículos que llegan a Ecuador. Un eventual acuerdo comercial podría reducir aranceles y ampliar la oferta para los consumidores.
Ecuador busca profundizar su relación comercial con Japón y avanzar hacia un eventual Acuerdo de Asociación Económica (EPA). Aunque todavía no existe un cronograma definido para negociar el acuerdo, el sector automotor aparece entre los que podrían beneficiarse de una reducción de aranceles.
Japón ya está entre los principales proveedores
Entre enero y agosto de 2026 se vendieron 108.259 vehículos en Ecuador, de los cuales 6.433 fueron importados desde Japón, equivalentes al 5,94% del mercado. Las ventas de vehículos de origen japonés crecieron 49% frente al mismo período de 2025.
Con estas cifras, Japón se ubica entre los tres principales países de origen de los vehículos comercializados en Ecuador.
El mercado actualmente cuenta con 10 marcas y 38 modelos de origen japonés, según la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade). El gremio considera que un acuerdo podría ampliar la oferta y generar precios más accesibles para los consumidores.
Estos son los modelos japoneses más vendidos
Hasta agosto de 2026, los vehículos de origen japonés con mayores ventas fueron:
- Mazda CX-5: 647 unidades
- Mazda CX-30: 616
- Suzuki Swift: 540
- Chevrolet NLR 511: 432
- Nissan X-Trail e-Power: 273
- Hino AK8JRSA 7.7: 269
- Toyota RAV4: 247
- Chevrolet FRR 1121: 180
- Subaru Crosstrek: 145
- Chevrolet NPR 815: 141
Un punto particular es que varios de los vehículos contabilizados como de origen japonés corresponden a Chevrolet, debido a que algunos de sus modelos son ensamblados en Japón.
El acuerdo todavía está en etapa de exploración
El Gobierno ecuatoriano ha señalado que busca ampliar tanto las exportaciones hacia Japón como las inversiones. En agosto, Ecuador y Japón acordaron profundizar el diálogo económico mediante el Comité Económico y Comercial Japón-Ecuador (JETCO) y analizaron avanzar hacia la negociación de un EPA.
Para el sector automotor, la eventual reducción de barreras arancelarias podría significar una mayor competencia y variedad de modelos. Para los ensambladores nacionales, en cambio, el desafío será que una mayor apertura comercial esté acompañada de medidas que fortalezcan la competitividad interna.


