Tres universidades del norte de Quito alertaron sobre asaltos y zonas consideradas peligrosas. El Municipio anunció puestos de mando operativo y un plan que busca intervenir el espacio público, mientras las autoridades preparan nuevas medidas para el entorno universitario.
Salir de clases, caminar hacia una parada de transporte o atravesar una calle cercana al campus se ha convertido en una preocupación para parte de la comunidad universitaria de Quito.
Estudiantes de la Escuela Politécnica Nacional (EPN), la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) han reportado robos, amenazas con armas blancas y situaciones relacionadas con el uso de sustancias para cometer delitos en sectores próximos a sus instalaciones.
La preocupación llevó a los rectores de estas tres instituciones a solicitar acciones coordinadas al Gobierno y al Municipio de Quito.
La respuesta contempla vigilancia, control del espacio público y la instalación de nuevos Puestos de Mando Operativo (PMO).
La inseguridad se concentra en determinados puntos
Los testimonios recogidos entre estudiantes señalan que existen calles y accesos que generan mayor preocupación, especialmente durante la noche.
Entre los puntos mencionados están el pasaje España, en el entorno de la PUCE; sectores de la avenida Veintimilla cercanos a la UPS; y la avenida Ladrón de Guevara, donde estudiantes de la EPN también han advertido sobre problemas de iluminación y seguridad.
La falta de iluminación, las zonas con poca circulación peatonal y la ausencia percibida de patrullaje son algunos de los factores que, según los estudiantes, facilitan los robos.
Esto ha llevado a algunos alumnos a modificar sus recorridos habituales o evitar determinadas calles cuando terminan sus actividades académicas.
Los robos no son el único problema
La Policía Nacional también ha alertado sobre un incremento de casos relacionados con escopolamina en sectores como La Mariscal, Iñaquito y los alrededores de la Universidad Central.
El jefe de operaciones del distrito Eugenio Espejo informó sobre aproximadamente 40 casos más que el año anterior en estas zonas.
Según la información policial, las víctimas son principalmente hombres que son abordados los viernes en bares y discotecas y posteriormente sufren robos tras la administración de sustancias.
Las autoridades advierten, además, que existe un posible subregistro porque algunas víctimas no presentan denuncias.
El consumo de alcohol también está en el centro del problema
El Municipio de Quito sostiene que buena parte de los incidentes que ocurren en los alrededores de los centros universitarios están relacionados con situaciones generadas en el espacio público.
Según datos de la Secretaría de Seguridad, el 85% de los incidentes registrados en estos entornos corresponde a problemas vinculados con el espacio público.
De ese porcentaje, el 41% corresponde a riñas o escándalos asociados al consumo de alcohol, el 39% a presencia de personas libando y el 7,4% a robos directos.
Para las autoridades, estos factores pueden crear escenarios propicios para delitos de oportunidad.
El Municipio también ha señalado que se han identificado estudiantes consumiendo alcohol en la vía pública desde horas de la tarde.
Tres puestos de mando para el entorno universitario
Como respuesta inmediata, el Municipio anunció la instalación de tres Puestos de Mando Operativo.
Los puntos estarán ubicados en:
- Plaza Indoamérica, en el sector de la Universidad Central.
- Parque Gabriela Mistral, en La Mariscal.
- Corredor entre la UPS y la PUCE.
Estos puestos tienen como objetivo fortalecer el control del espacio público y apoyar las labores de seguridad que corresponden a la Policía Nacional.
El parque Gabriela Mistral ya contaba con un puesto operativo, mientras que los otros puntos fueron incluidos dentro del plan para reforzar la seguridad durante el retorno a clases.
Más de 500 estudiantes fueron sancionados
El control municipal también se ha enfocado en el consumo de alcohol en los alrededores de los campus.
Según la Secretaría de Seguridad, más de 500 estudiantes fueron sancionados durante el primer semestre de 2026 por consumir alcohol en espacios públicos cercanos a las universidades.
De ellos, aproximadamente el 80% optó por realizar trabajo comunitario como alternativa a otras sanciones. Las actividades incluyeron limpieza de aceras, pintura de fachadas y apoyo a tareas de control municipal.
La medida forma parte de una estrategia que busca involucrar también a la comunidad universitaria en la recuperación y cuidado del espacio público.
Universidades y autoridades buscan una respuesta conjunta
La discusión sobre seguridad universitaria no se limita a colocar policías en las calles.
El Municipio, la Policía y las instituciones educativas plantean una estrategia de corresponsabilidad, en la que cada actor tenga tareas específicas.
Las universidades deben reforzar sus mecanismos internos de prevención y comunicación con sus estudiantes, mientras que las autoridades municipales trabajan en iluminación, control del espacio público y ordenamiento urbano.
La Policía, por su parte, mantiene el rol de prevención e investigación de los delitos.
El proyecto Campus Quito vuelve a la agenda
Más allá de las medidas inmediatas, las universidades también han planteado recuperar el proyecto Campus Quito, una propuesta de intervención urbana que busca transformar integralmente el entorno donde funcionan varias instituciones de educación superior.
El proyecto contempla un área aproximada de 30 hectáreas, delimitada por las avenidas 12 de Octubre y Ladrón de Guevara y las calles Madrid y Toledo.
La propuesta incluye recuperación de espacios peatonales, ciclovías, soterramiento de cables, mejoramiento urbano y creación de bulevares.
De concretarse, la intervención beneficiaría directamente a unos 40.000 estudiantes y a alrededor de 250.000 personas que circulan diariamente por el sector.
Una intervención que va más allá de la vigilancia
El debate sobre seguridad universitaria muestra que el problema no puede resolverse únicamente con patrulleros.
La iluminación de calles, la recuperación de espacios abandonados, la regulación de establecimientos, el transporte seguro y la presencia de peatones también influyen en la percepción y las condiciones de seguridad.
Por eso, las autoridades plantean combinar vigilancia, urbanismo y prevención.
El objetivo es evitar que los estudiantes tengan que modificar sus rutinas por miedo a caminar por determinadas calles.
¿Qué cambia para los estudiantes?
Las nuevas medidas buscan que el entorno inmediato de las universidades tenga mayor presencia institucional y mejores mecanismos de respuesta.
Sin embargo, las autoridades también recomiendan adoptar medidas de prevención personal, especialmente en horarios nocturnos.
Entre ellas están evitar caminar solo por calles poco transitadas, utilizar rutas iluminadas, no exhibir objetos de valor y reportar situaciones sospechosas a las autoridades.
En casos relacionados con posibles sustancias, también se recomienda no aceptar bebidas de personas desconocidas y mantener control sobre los propios vasos en bares y espacios de entretenimiento.
El reto será recuperar la confianza
La seguridad universitaria no se mide únicamente por el número de delitos denunciados.
También importa que los estudiantes puedan entrar y salir de sus campus sin sentir que deben atravesar zonas de riesgo.
El hecho de que las denuncias formales de robos a personas en el circuito La Mariscal hayan disminuido un 20%, de 249 a 199 casos en el período comparado, no elimina la preocupación de la comunidad.
La percepción de inseguridad puede mantenerse cuando existen lugares oscuros, calles desoladas o incidentes que no siempre llegan a convertirse en denuncias.
Por eso, el desafío para Quito será que las nuevas medidas tengan resultados visibles y sostenidos.
La instalación de los puestos de mando será una primera respuesta. La recuperación urbana de Campus Quito podría representar una solución de mayor alcance.
Entre ambos extremos queda una tarea fundamental: hacer que estudiar en Quito no implique tener miedo de caminar por sus calles.


