La epilepsia farmacorresistente representa un desafío significativo dentro de los trastornos neurológicos, afectando a aproximadamente un 30% de los pacientes que no logran controlar sus crisis con medicamentos convencionales. Esta situación obliga a pacientes, familiares y equipos médicos a reconsiderar el enfoque terapéutico, ya que continuar con combinaciones de fármacos ineficaces puede agravar el impacto de la enfermedad en el desarrollo y la calidad de vida, especialmente en la infancia.
El reciente lanzamiento de una plataforma digital busca facilitar el acceso a información confiable y consultas especializadas, abriendo nuevas oportunidades para quienes enfrentan esta condición. La epilepsia se sitúa entre los trastornos neurológicos más comunes del mundo. Aunque la mayoría de los casos pueden controlarse con tratamientos farmacológicos, un grupo significativo de pacientes sigue sufriendo crisis recurrentes.
La Dra. María Vaccarezza, subjefe del Servicio de Neurología Infantil del Hospital Italiano de San Justo, enfatiza la importancia de evaluar a los pacientes en centros especializados cuando no responden a tratamientos convencionales. “Existen estrategias que realmente pueden mejorar el control de la enfermedad”, afirma.
Entre las alternativas no farmacológicas respaldadas por décadas de evidencia se encuentra la terapia cetogénica, un tratamiento nutricional que modifica la proporción de macronutrientes: incrementa el aporte de grasas, reduce considerablemente los carbohidratos y modera las proteínas, con el objetivo de inducir un estado metabólico llamado cetosis.
La dieta cetogénica consiste en consumir alimentos ricos en grasas y bajos en carbohidratos para alcanzar la cetosis, donde el cuerpo utiliza grasa como combustible en lugar de azúcar (glucosa).
UC Davis Health.Numerosos estudios muestran que la terapia cetogénica puede disminuir significativamente la frecuencia e intensidad de las crisis en pacientes con epilepsia farmacorresistente: hasta el 60% logra reducir a menos de la mitad sus crisis epilépticas y algunos las eliminan por completo.
Dra. Vaccarezza.. Además de influir sobre las crisis, esta intervención puede asociarse con mejoras cognitivas, conductuales y en la calidad de vida, así como a una menor necesidad de fármacos y sus efectos adversos.
Antes de recomendar la terapia cetogénica, es crucial una evaluación integral por un equipo médico multidisciplinario. Esto incluye un neurólogo que analice la capacidad de la familia para sostener la planificación de comidas y controles periódicos. Existen fórmulas nutricionales específicas que facilitan la adherencia al tratamiento, asegurando el cumplimiento del plan alimentario y están cubiertas al 100% por obras sociales, prepagas o el Estado.
El acompañamiento profesional es determinante para garantizar la continuidad y el éxito del tratamiento. La adaptación y el seguimiento constantes son esenciales para que el paciente y su entorno mantengan los cambios a largo plazo.
Los especialistas subrayan la importancia de identificar a tiempo cuándo un tratamiento no está funcionando, lo que permite abrir la puerta a alternativas que pueden cambiar significativamente la evolución de la enfermedad. Reconocer el momento adecuado para evaluar otras opciones es crucial para evitar que el retraso en el cambio terapéutico amplíe el impacto negativo de las crisis, especialmente en poblaciones vulnerables como niños pequeños y adultos mayores.
La terapia cetogénica, sustentada por más de un siglo de evidencia y aceptada internacionalmente, se consolida como una opción central en el manejo de la epilepsia resistente. La combinación de apoyo profesional, recursos accesibles y estrategias personalizadas representa el camino más prometedor para quienes enfrentan la complejidad de esta enfermedad.





