Rubén Darío Buitrón
Editorial: 128
Querida lectora, querido lector:
Una decisión absurda del alcalde Pabel Muñoz deja a Quito sin su feria internacional del libro.
El pretexto es que las nuevas reglas del COOTAD han restado presupuesto al cabildo y, por tanto “no es posible hacerlo”.
Parecería una decisión visceral o una idea mal hecha para victimizar al municipio.
Un alcalde que dice amar a “la ciudad más linda del mundo” no puede convertirla en la única capital del continente sin una feria internacional del libro.
¿Pensó Pabel Muñoz en eso o su intención es dar un golpe de efecto en su aspiración a ser reelecto en los próximos comicios seccionales?
¿Pensó que su decisión es un boomerang que puede restarle muchos votos?
¿Pensó en el daño que causa a libreros, escritores, editoriales y a otros sectores a los cuales se les perjudica y se les golpea su economía?
¿En serio el Municipio no tiene dinero para realizar la Feria, pero sí para hacer contratos de publicidad promocional donde se invertiría por lo menos tres veces más de lo que cuesta una feria?
Quizás hay una salida a este exabrupto municipal: que la Cámara Ecuatoriana del Libro o el Ministerio de Educación y Cultura asuman el reto de realizar la feria.
No puede ser que un capricho político deje ver a Quito como una ciudad que, culturalmente, retrocede en lugar de avanzar.





