Estudios de la USFQ alertan que ríos de pichincha están bajo presión por contaminación y riesgo sanitario

abigailcadena@notimercio.ec
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Investigadores de la USFQ en el Río Guambi, analizando la calidad del agua y su impacto en la salud pública.

El deterioro de la calidad del agua en los ríos que abastecen a las poblaciones en Ecuador se ha convertido en una creciente preocupación para comunidades, autoridades y la academia. Estudios recientes impulsados por la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) evidencian un patrón alarmante: el avance de la contaminación química y biológica en cuencas clave, lo que pone en riesgo tanto la salud humana como la biodiversidad.

Investigaciones realizadas en el río Guambi, ubicado en Quito y que atraviesa las parroquias de Pifo, Puembo y Tababela, revelan un deterioro progresivo de la calidad del agua. Monitoreos en tres puntos estratégicos —desde las cabeceras en el páramo hasta zonas con descargas de aguas servidas— han mostrado una marcada pérdida de calidad biológica en los tramos bajos del río, en contraste con las condiciones relativamente conservadas en su origen.

Los resultados indican un incremento significativo de contaminantes químicos asociados a descargas domésticas, así como una mayor carga bacteriana aguas abajo. Este escenario no solo afecta la salud del ecosistema acuático, sino que también representa un riesgo para las comunidades que dependen de estas fuentes. En paralelo, se trabaja con la Junta Administradora de Agua Potable de Oyambaro para determinar la aptitud del agua para consumo humano y establecer medidas de tratamiento adecuadas.

Necesidad de un Plan de Recuperación

A partir de estos hallazgos, se plantea la necesidad urgente de implementar un plan de recuperación del río Guambi, que involucre a gobiernos parroquiales, comunidades y actores técnicos. La restauración de los ríos y la calidad del agua requieren intervenciones en saneamiento, control de descargas y educación ambiental, con un enfoque integral que permita revertir el daño acumulado.

Una problemática similar se observa en el río Caoní, en el noroccidente de Pichincha, donde desde 2007 se han reportado múltiples denuncias por contaminación. Factores como la disposición inadecuada de desechos urbanos, la expansión agrícola, las granjas porcinas sin manejo técnico y actividades productivas en las riberas han deteriorado significativamente las fuentes hídricas. Monitoreos recientes confirman altos niveles de contaminación, especialmente en zonas como San Miguel de los Bancos, aunque el río aún mantiene cierta capacidad de autodepuración.

Impacto Ambiental y Económico

El impacto ambiental es profundo: la degradación del río Caoní amenaza la supervivencia de especies de anfibios en peligro y compromete actividades económicas sostenibles como el ecoturismo. Frente a este panorama, iniciativas de conservación participativa impulsadas por la academia, organizaciones (como Salvemos el Caoní) y comunidades locales buscan fortalecer la gobernanza del agua y promover la recuperación de estos ecosistemas.

La evidencia es clara: sin acciones coordinadas y sostenidas, la calidad del agua en estos ríos seguirá deteriorándose, afectando directamente el bienestar de las poblaciones y la riqueza natural del país. Es fundamental que todos los actores involucrados trabajen juntos para proteger estos recursos vitales.

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