La salud cardiovascular continúa posicionándose como uno de los mayores desafíos de bienestar en las Américas. Las enfermedades cardiovasculares —entre ellas la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular— lideran las causas de muerte asociadas a enfermedades no transmisibles, lo que refuerza la urgencia de fortalecer la prevención y el autocuidado.
Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la hipertensión arterial afecta a una proporción significativa de la población adulta en la región. Sin embargo, solo el 36 % de las personas diagnosticadas logra mantener su presión arterial bajo control, mientras que el 64 % permanece en un nivel de riesgo elevado.
Controlar la presión salva vidas
La evidencia internacional es contundente. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), mantener la presión arterial en rangos adecuados puede reducir hasta en un 40 % el riesgo de accidente cerebrovascular y entre un 20 % y 25 % el riesgo de infarto.
Estos datos no solo reflejan un desafío clínico, sino también una oportunidad estratégica de prevención en salud pública. El control oportuno de la hipertensión impacta directamente en la reducción de hospitalizaciones, discapacidad y mortalidad prematura.
“Febrero nos recuerda que cuidar la salud no es solo una responsabilidad médica, sino un acto de amor propio. La prevención, el autocuidado y la atención oportuna son claves para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares”, señala la doctora Margarita Barahona, subgerente médica de Humana.
Amor propio y prevención cardiovascular
Durante febrero, tradicionalmente asociado al amor y la amistad, especialistas en salud invitan a ampliar la conversación hacia el autocuidado como una forma concreta de proteger el corazón.
Adoptar hábitos saludables puede marcar una diferencia sustancial:
- Realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada.
- Priorizar un sueño reparador y de calidad.
- Gestionar el estrés emocional de manera adecuada.
- Mantener controles médicos periódicos, especialmente en personas con antecedentes familiares o factores de riesgo.
La prevención cardiovascular no es una acción aislada ni estacional. Se construye a partir de decisiones cotidianas sostenidas en el tiempo.
Un mensaje clave para la región
Que solo uno de cada tres pacientes hipertensos tenga su presión controlada evidencia una brecha importante entre diagnóstico y manejo efectivo. Reducir esta distancia implica educación, acceso a servicios de salud y compromiso individual.
Pequeños cambios sostenidos pueden generar grandes beneficios. Apostar por la salud del corazón es una inversión en calidad de vida, autonomía y bienestar futuro. En el mes del amor, el mensaje es claro: el cuidado propio también es una expresión de afecto que puede salvar vidas.





