Los riesgos para los niños

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Imagen generada con IA/Verónica Tapia

Liliana Chiquinquirá Medina/Para Notimercio

En Ecuador, la violencia digital es otro riesgo, con el grooming presente en más del 52% de los casos de violencia sexual digital. La protección no es solo vigilar, es equipar a los niños para un mundo incierto.

La tarde cae en San Pedro del Valle. Un niño camina por el pueblo mientras rebota su balón de básquet. Es Sebastián. Tiene 12 años, pero su complexión menuda lo hace parecer de menos edad. Su piel está tostada por el sol.

Estudia en la escuela Dr. J.M. Urbina. Después de clases, su territorio se expande. Hace mandados, gana monedas, reconoce cada esquina.

La calle funciona como extensión de su casa. Un espacio donde, hasta ahora, todo parece controlado.

El fin de semana caminé por San Pedro con mi niña. Un camión repartidor entregaba pedidos. Sebas entró por un rato en la cabina del chofer y su ayudante. El vehículo avanzó hasta un local junto a la iglesia. Lo vi escabullirse de nuevo y al rato, bajarse. Nuestras miradas se cruzaron.

¿Depende la seguridad infantil del azar?

¿De que nadie cruce una línea invisible? Sebas vive con su mamá. Su abuela ya no está cerca. Su autonomía se expande en un hogar donde la libertad ya rebasa límites.

Funciona mientras nada ocurra, nada se quiebre y nada cambie. Esto se repite en incontables hogares. Niños que confían y se desplazan sin calcular riesgos. Nadie les ha mostrado el mapa de los peligros.

En Ecuador, los casos de desaparición de menores han aumentado. De acuerdo con un análisis de CONNECTAS y BBC Mundo basado en datos oficiales, de 171 desapariciones en 2023 se pasó a 322 en 2024. Hubo un incremento del 88% en un solo año. La tendencia continuó en alza al inicio de 2025.

El promedio fue de tres desapariciones reportadas cada día. Los datos indican que el 71% de los menores sin regresar a casa son niñas y adolescentes. Los expertos interpretan esto como un indicador que señala la vinculación con redes de explotación sexual y trata de personas. Los análisis de seguridad indican que el crimen organizado ve en los adolescentes, en situación de vulnerabilidad, un «recurso».

Son destinados al microtráfico, usados como soldados en guerras territoriales o para fines aún más turbios. Pero la inseguridad no habita solo en la calle. También circula por pantallas, juegos en línea y RRSS. Espacios donde la infancia navega sin testigos a la vista. Una investigación de ChildFund Ecuador, presentada en 2025, identificó al menos 22 formas distintas de violencia digital.

Este catálogo del daño va mucho más allá del ciberacoso. Incluye delitos graves como la producción de material de abuso sexual. La trata en línea, la sextorsión y el grooming. Este último emerge como un proceso de manipulación psicológica. Un adulto se hace pasar por un par en RRSS o videojuegos. 

Primero genera una conexión basada en intereses comunes. Ofrece comprensión y validación. Construye un vínculo de confianza. Luego introduce contenido sexualizado. Finalmente, presiona para obtener imágenes íntimas o un encuentro físico.  El estudio de ChildFund encontró que el grooming está presente en más del 52% de los casos de violencia sexual digital.

Las denuncias por este delito ante la Fiscalía crecieron de 22 casos en 2014 a 124 en 2024. La mayoría de las víctimas son niñas. Existe una brecha crítica de protección. Mientras siete de cada diez niños y adolescentes están en redes sociales, solo tres de cada diez padres o cuidadores conocen nociones sobre cómo protegerlos.

Los chicos navegan expuestos a amenazas que sus progenitores no terminan de comprender. En el mundo digital, el acompañamiento supera al espionaje. Interesarse genuinamente por sus videojuegos y redes. Jugar con ellos. Revisar juntos la configuración de privacidad: «Este mundo es nuevo para mí también; aprendamos juntos a manejarlo con seguridad».

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