Diabetes y Obesidad: la prevención es clave

Domenica Barragan
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La diabetes tipo 2 y la obesidad se han convertido en dos de los mayores desafíos de salud pública en Ecuador. Ambas condiciones avanzan rápidamente y tienen un impacto directo en la calidad de vida de miles de personas. Solo en 2024, la diabetes causó 4.680 muertes en el país, representando el 5,2% de todas las defunciones, con una incidencia más alta en mujeres. A esto se suma que el 63,6% de los adultos ecuatorianos presenta sobrepeso u obesidad, un factor que incrementa de manera significativa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

La obesidad abdominal es especialmente preocupante, ya que está estrechamente asociada con la resistencia a la insulina, uno de los principales detonantes de la enfermedad.

El Dr. José Ayala, Médico Internista de PraxMED, explica:
«Para prevenir y manejar la diabetes, es fundamental adoptar hábitos saludables, como una alimentación adecuada y ejercicio regular. La pérdida de peso, incluso moderada, tiene un impacto significativo en el control de la glucosa y en la reducción de los riesgos asociados a enfermedades cardiovasculares”.

Recomendaciones para prevenir y controlar la diabetes y la obesidad

● Impacto de la pérdida de peso:
Bajar entre el 3% y el 7% del peso corporal mejora notablemente el control glucémico y reduce los factores de riesgo cardiovascular. Una reducción superior al 10% puede disminuir hasta en un 50% la necesidad de medicamentos antidiabéticos.

● Ejercicio y nutrición:
Realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana es clave para el control metabólico. Complementar esto con una alimentación balanceada, diseñada con apoyo de un nutricionista, potencia los resultados.

● Apoyo emocional:
La carga emocional que acompaña a estas enfermedades puede disminuir con el acompañamiento adecuado: familia, amigos, psicólogos o grupos especializados. Esto mejora la adherencia al tratamiento y la calidad de vida.

Para el Dr. Ayala, la prevención sigue siendo el camino más efectivo:
«Adoptar un estilo de vida saludable, que incluya una nutrición balanceada y ejercicio regular, es fundamental para reducir los riesgos asociados a estas enfermedades. La prevención y el control a través de cambios de comportamiento no solo mejoran la salud individual, sino que también elevan la calidad de vida a largo plazo».

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