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La PUCE conmemoró 80 años de historia, servicio y compromiso con el Ecuador

July Ruiz
6 Min Read
Ocho décadas después, su misión permanece vigente: formar personas que, desde el conocimiento, la conciencia y el servicio, contribuyan a construir un país más justo y humano.

Fundada el 4 de noviembre de 1946, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) se convirtió en la primera universidad privada del Ecuador. A lo largo de ocho décadas, ha construido una trayectoria vinculada con la educación de calidad, la investigación, la formación humana y la contribución al desarrollo del país. En este aniversario, la Universidad no solo recordó su historia. Además, renovó su compromiso con los desafíos del presente y las necesidades del futuro.

La jornada conmemorativa comenzó con una procesión junto al cuadro original de la Virgen Dolorosa, como expresión de fe y gratitud. Posteriormente, la comunidad universitaria participó en el Santo Rosario, la Eucaristía y el acto solemne, que concluyó con un Te Deum.

La celebración eucarística estuvo presidida por Monseñor Alfredo José Espinoza Mateus, SDB, arzobispo de Quito y gran canciller de la PUCE. También participaron Monseñor David de la Torre, obispo auxiliar de Quito; el padre Daniel de Ycaza, S.J., provincial de la Compañía de Jesús en Ecuador y vice gran canciller de la Universidad; y el padre Carlos Ignacio Man-Ging Villanueva, S.J., rector de la PUCE.

Durante su intervención, monseñor Alfredo José Espinoza destacó el aporte de la Universidad a la sociedad y el sentido de su identidad institucional. Señaló que, durante estos 80 años, la PUCE ha formado profesionales, pero, sobre todo, personas con conciencia, compasión y compromiso. Asimismo, recordó la vigencia de su lema: «Ser más para servir mejor», e invitó a mantener a la Universidad como un verdadero laboratorio de esperanza.

El reconocimiento a ocho décadas de aporte educativo

Como parte del acto protocolar, la PUCE recibió dos acuerdos de felicitación por sus 80 años de trayectoria institucional. La doctora Ximena Córdova, presidenta del Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CACES), entregó un reconocimiento que destacó la calidad educativa de la Universidad.

Por su parte, la doctora Catalina Vélez, consejera académica del Consejo de Educación Superior (CES), entregó un acuerdo de felicitación en representación de esta institución.

En su intervención, Catalina Vélez resaltó el impacto de la educación superior en el desarrollo del Ecuador y comparó la trayectoria de la PUCE con la semilla de mostaza del Evangelio, que crece hasta convertirse en un árbol capaz de dar cobijo y frutos.

El rector de la PUCE, padre Carlos Ignacio Man-Ging Villanueva, S.J., centró su intervención en los desafíos que enfrenta la Universidad y en la responsabilidad de proyectar su misión hacia las próximas generaciones.

«La misión a los 80 años nos exige decisiones valientes. No podemos buscar la excelencia por la nostalgia del pasado ni formar para un Ecuador que ya no existe. Debemos formar para un país herido por la corrupción, la economía ilícita y la cultura del descarte», expresó.

Asimismo, reafirmó la vigencia del espíritu ignaciano como fundamento del quehacer universitario: «Somos herederos del Magis ignaciano, un más que no es poder, sino servicio y bien más universal, como lo vivieron nuestros santos y beatos».

El rector recordó que la misión de la PUCE es buscar la verdad y formar desde la excelencia humana integral, con testimonio, responsabilidad y confianza en la acción providente del Espíritu.

Sus palabras marcaron una invitación a comprender los 80 años no únicamente como un aniversario, sino como una oportunidad para discernir el camino institucional y renovar el compromiso de servir al país.

De igual forma, como parte de la conmemoración, la Universidad realizó el sellado de su Cápsula del Tiempo, un proyecto que reúne 80 objetos representativos de su historia, identidad y vida institucional. Este momento tuvo un significado especial. En efecto, el rector de la PUCE depositó el último objeto, el número 80, con el que se completó esta memoria colectiva.

La cápsula permanecerá sellada hasta noviembre de 2046, cuando la PUCE cumpla 100 años. Entonces, las futuras generaciones podrán descubrir los testimonios y objetos que la comunidad universitaria dejó como legado. Así habrá un encuentro simbólico entre quienes construyen hoy la Universidad y quienes continuarán su historia en el futuro.

Al caer la tarde, la celebración se trasladó a una experiencia cultural y artística que reunió especialmente a los estudiantes. La noche Luz y Memoria contó con una propuesta de mapping y música en vivo.

La proyección audiovisual sobre la historia de la Universidad y los espacios de encuentro permitieron compartir una celebración. Así, se conectó la memoria institucional con las nuevas generaciones.

Con esto, la PUCE conmemoró sus 80 años, agradeciendo el camino recorrido. También reconoció a quienes han sido parte de su historia y renovó su compromiso con la sociedad ecuatoriana.

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