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Enner se mete de cabeza en Boca

July Ruiz
4 Min Read
Enner Valencia pasó de los cuestionamientos a la ovación tras marcar tres goles de cabeza en 23 minutos con Boca Juniors.

Por Cristóbal Peñafiel / Para Notimercio

Hace apenas unas semanas, Enner Valencia escuchaba reproches desde las tribunas y acumulaba cuestionamientos en Argentina. Hoy, su nombre se canta de otra manera. Tres cabezazos en 23 minutos le bastaron al delantero ecuatoriano para cambiar el relato de su llegada a Boca Juniors y convertirse en protagonista de una remontada que ya encontró sitio en la historia xeneize.

Valencia llegó a Buenos Aires después del Mundial con 36 años y 45 días de inactividad. Necesitó tiempo para recuperar ritmo, pero Boca no suele conceder demasiado. Sus primeros partidos sin goles alimentaron las dudas y el penal que falló ante Vélez, en los octavos de final de la Copa Argentina, encendió las críticas. En redes sociales se cuestionó su contratación, la prensa argentina puso bajo la lupa su estado físico y desde la tribuna llegaron reproches por no presionar la salida rival.

El primer alivio apareció frente a Central Córdoba. El 12 de septiembre marcó su primer gol con la camiseta azul y oro en el triunfo 3-1 y Rodolfo Arruabarrena destacó que se lo veía mejor físicamente. Era una señal, aunque todavía no alcanzaba para borrar un arranque en el que el máximo goleador histórico de Ecuador parecía no encontrar su lugar.

Todo cambió frente a Racing.

Boca perdía 2-0 por los cuartos de final de la Copa Argentina cuando Valencia ingresó a los 56 minutos. A los 72 apareció en un córner de Lautaro Blanco y descontó de cabeza. A los 80 volvió a elevarse, esta vez tras un centro de Sebastián Villa, para empatar. Y cuando el reloj marcaba 95 minutos, Carlos Palacios puso otra pelota en el área y Enner hizo exactamente lo mismo: ganó arriba y cabeceó a la red. Boca pasó del 0-2 al 3-2 y se clasificó a semifinales.

No fue solamente un triplete. Valencia se convirtió en el quinto futbolista en la historia de Boca que marca tres goles de cabeza en un mismo partido, algo que ningún jugador del club conseguía desde Ricardo Gareca en 1982. También pasó a ser el segundo futbolista conocido del Xeneize que entra desde el banco y firma un hat-trick. Y lo hizo con tres remates al arco: tres goles.

La estadística explica la dimensión de la noche, pero no alcanza para contar el cambio de clima. El jugador al que semanas antes le reclamaban hasta los movimientos sin pelota terminó rodeado por hinchas, abrazos, pedidos de fotos y cánticos. Boca incluso resumió la actuación con un guiño inevitable: “Por una cabeza”. Una noche que convirtió silbidos en aplausos y dudas en una ovación cerrada ante los suyos.

Valencia suma ahora cuatro goles en nueve partidos con Boca. Sería apresurado convertir una noche extraordinaria en sentencia definitiva sobre su paso por Argentina. Pero hay partidos que modifican la relación entre un futbolista y una camiseta. Enner necesitaba goles; Boca necesitaba un héroe cuando estaba contra las cuerdas. Se encontraron.

Quizás por eso ese giro resulta tan futbolero. En un club donde la paciencia suele medirse en partidos y el cariño puede cambiar con una pelota, Valencia pasó en pocas semanas del cuestionamiento al festejo. No necesitó discursos ni promesas. Le alcanzaron tres centros, tres saltos y tres cabezazos para empezar a meterse, literalmente, de cabeza en Boca.

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