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Día Internacional del Café: Ecuador exportó menos en 2025, pero recibió más por sus ventas

Diana Penafiel
5 Min Read
El café genera más de 42.000 empleos en Ecuador y mantiene una fuerte presencia de pequeños productores.

El café genera más de 42.000 empleos en Ecuador y tiene una fuerte presencia de pequeños productores. En 2025, las exportaciones cayeron 11,5 % en volumen, pero alcanzaron USD 150,5 millones, un 3,8 % más que el año anterior.

Antes de llegar a la taza, el café pasa por una cadena que comienza mucho más lejos de una cafetería. En Ecuador, detrás de este producto hay miles de familias, pequeñas unidades productivas y una actividad que en 2025 movió USD 150,5 millones en exportaciones.

Este 1 de octubre, Día Internacional del Café, las cifras muestran una particularidad del negocio ecuatoriano: el país vendió menos café y elaborados al exterior durante el último año, pero recibió más dinero por esas exportaciones.

Según el Banco Central del Ecuador (BCE), en 2025 se exportaron 13.100 toneladas métricas de café y elaborados, un 11,5 % menos que en 2024. Sin embargo, el valor de esas ventas aumentó 3,8 % y llegó a USD 150,5 millones.

La diferencia estuvo en el valor unitario, que creció 17,2 %. El BCE señala que la reducción del volumen estuvo relacionada principalmente con la disminución de áreas de cultivo, la falta de incentivos y otros desafíos productivos que redujeron la oferta disponible para exportación. Al mismo tiempo, los precios internacionales del café mantuvieron una tendencia al alza.

Más de 42.000 empleos detrás del café ecuatoriano

La importancia del café en Ecuador no se limita a las exportaciones. Información del Ministerio de Agricultura y Ganadería señala que el cultivo genera empleo para más de 42.000 personas y que alrededor del 85 % de la mano de obra utilizada corresponde al ámbito familiar.

La estructura productiva ayuda a explicar esa relación. La mayoría de las unidades cafetaleras tienen menos de cinco hectáreas, por lo que el cultivo está estrechamente vinculado con pequeñas explotaciones y economías familiares, especialmente en zonas rurales.

El café ecuatoriano tiene, además, una amplia distribución territorial. Su producción se extiende por distintas regiones del país, con zonas que han construido características propias de acuerdo con la altitud, el clima, las variedades cultivadas y los procesos utilizados después de la cosecha.

El valor también está en diferenciarse

Frente a países capaces de competir con enormes volúmenes de producción, una parte de las oportunidades para Ecuador se encuentra en agregar valor, diferenciar orígenes y acceder a mercados interesados en características específicas del producto.

Un ejemplo reciente ocurrió en 2025. Pro Ecuador informó que Fapecafés concretó su primera exportación de café amazónico sostenible a Canadá, en coordinación con esa institución y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El caso forma parte de los esfuerzos por abrir mercados para productos ecuatorianos con mayor diferenciación.

El reto, sin embargo, permanece en la base de la cadena. Que el valor de las exportaciones aumente mientras disminuye el volumen no significa que hayan desaparecido los problemas productivos. La reducción de áreas cultivadas y las dificultades señaladas por el BCE muestran que el sector todavía enfrenta desafíos para sostener y ampliar su oferta.

Un 1 de octubre diferente

El Día Internacional del Café se celebra el 1 de octubre desde 2015 por iniciativa de la Organización Internacional del Café. Este año, la fecha tiene una particularidad: es la primera celebración después de que la Asamblea General de las Naciones Unidas designara oficialmente el 1 de octubre como Día Internacional del Café mediante una resolución aprobada en marzo de 2026.

Ecuador estuvo entre los países que presentaron el proyecto de resolución. Naciones Unidas plantea la conmemoración no solo alrededor del consumo de la bebida, sino de toda la cadena que existe detrás de cada taza: productores, comunidades, comercio, sostenibilidad y distribución del valor.

En Ecuador, esa cadena comienza en buena medida en pequeñas fincas familiares y termina mucho más allá de las fronteras nacionales. Las cifras de 2025 dejan una fotografía con dos caras: se exportaron menos toneladas, pero cada una alcanzó un mayor valor. Detrás de ese resultado permanece el desafío de fortalecer la producción para que el valor que gana el café ecuatoriano también contribuya a sostener a quienes lo cultivan.

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