Cada 1 de octubre, Ecuador celebra este género en homenaje al nacimiento de Julio Jaramillo. Desde 2021, “El Pasillo”, canto y poesía integra la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.
Una guitarra, un requinto y versos sobre el amor, la familia o la tierra natal bastan para reconocer un pasillo. Este 1 de octubre, Ecuador vuelve a celebrar una expresión musical que ha acompañado encuentros familiares, escenarios y recuerdos de varias generaciones.
El pasillo apareció en Ecuador durante el siglo XIX. De acuerdo con la Unesco, se desarrolló a partir del encuentro de músicas indígenas, como el yaraví, con influencias europeas, entre ellas el vals y el minué. Con el tiempo, la unión de melodía y poesía se convirtió en uno de sus rasgos más reconocibles.
En 2021, la Unesco inscribió “El Pasillo”, canto y poesía en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El reconocimiento destaca una tradición viva: sus intérpretes, compositores y públicos mantienen el género en circulación y lo transmiten a nuevas generaciones. También constituye un vínculo con Ecuador para quienes viven fuera del país.
¿Por qué se celebra el 1 de octubre?
La fecha recuerda el nacimiento de Julio Jaramillo Laurido, ocurrido en Guayaquil el 1 de octubre de 1935. En 1993 se estableció ese día como el Día del Pasillo Ecuatoriano en homenaje al cantante conocido como el Ruiseñor de América.
La celebración también invita a mirar más allá de una sola voz. Obras como El Aguacate, Sombras, Guayaquil de mis amores y El alma en los labios forman parte de un repertorio que sigue escuchándose y reinterpretándose. Su permanencia depende de quienes lo cantan, lo enseñan y encuentran en sus versos una forma de contar la vida ecuatoriana.


