Cada 28 de septiembre se pone atención en la prevención de los abortos inseguros y el acceso a información y atención de salud. En Ecuador, la interrupción del embarazo está permitida bajo causales específicas, entre ellas la violación y el riesgo para la vida o la salud de la gestante.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año ocurren cerca de 73 millones de abortos provocados en el mundo. Según sus estimaciones para el período 2010–2014, el 45 % se realizó en condiciones de riesgo. La organización advierte que las barreras para recibir atención segura y oportuna pueden llevar a las personas a recurrir a prácticas peligrosas. Esa proporción es una estimación mundial: no describe la situación actual de Ecuador.
En el país, una sentencia de la Corte Constitucional de 2021 eliminó la penalización del aborto por violación para las víctimas que no tienen discapacidad mental. La ley publicada en 2022 regula el acceso a esta prestación. Su texto establece, por regla general, un plazo de hasta 12 semanas de gestación para los casos de violación, con una excepción para las personas con discapacidad mental. También se contempla la interrupción terapéutica cuando el embarazo pone en riesgo la vida o la salud de la gestante.
Una cifra que exige atención
Los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) registran 1.388 nacidos vivos de madres de entre 10 y 14 años en 2025, equivalentes a 1,8 nacimientos por cada 1.000 niñas de ese grupo de edad. La cifra corresponde a nacimientos registrados: no mide el número de abortos ni permite determinar por sí sola las circunstancias de cada embarazo.
En el Día del Aborto Seguro, estos datos sitúan el debate más allá de una fecha conmemorativa: incluyen la prevención de la violencia sexual y de los embarazos no intencionales, la atención temprana a niñas y adolescentes, y el acceso a servicios de salud con información clara y confidencialidad. La OMS señala que la atención integral también comprende el tratamiento de las complicaciones posteriores a un aborto, independientemente de cómo se haya producido.


