La Policía advierte que adolescentes están siendo incorporados progresivamente a estructuras criminales. Un estudio del OECO identifica amigos, redes sociales, referentes delictivos, amenazas y factores familiares entre las vías asociadas a esta vinculación.
Una expresión utilizada en algunos sectores de Manabí encendió una nueva alerta sobre el impacto del crimen organizado en niños y adolescentes: ‘vueltero’, término que, según la Policía, se utiliza para referirse a quienes transportan droga.
El coronel William Calle, comandante de la Zona 4 de la Policía, aseguró que ha escuchado de menores que manifiestan querer convertirse en ‘vuelteros’. Según explicó, algunos adolescentes observan el dinero, las viviendas y los vehículos que exhiben personas vinculadas al narcotráfico y terminan tomando ese estilo de vida como referencia.
Menores aparecen en organizaciones intervenidas
La preocupación policial no se limita a expresiones o aspiraciones. Calle señaló que, de unas 30 organizaciones delictivas intervenidas en su jurisdicción, entre 16 y 17 registraban presencia de menores de edad.
De acuerdo con su relato, los adolescentes pueden comenzar realizando tareas de vigilancia o actividades menores y posteriormente asumir otras funciones dentro de las estructuras. También se han identificado casos relacionados con entrega de panfletos extorsivos, incendios de vehículos y otros delitos.
La situación también aparece reflejada en las estadísticas. Primicias reportó que 108 adolescentes de entre 12 y 17 años fueron aislados en Manabí entre enero y los primeros días de mayo de 2026, frente a 62 en el mismo período de 2025. Los casos estuvieron relacionados con delitos como tenencia de armas, tráfico de drogas, tentativa, asesinato y receptación.
¿Qué dice el estudio del OECO?
Un estudio del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO), realizado con 2.965 adolescentes de entre 12 y 17 años en nueve ciudades del país, incluidas Manta y Portoviejo, encontró que 122 encuestados dijeron pertenecer a una banda delictiva. La investigación se realizó entre octubre y diciembre de 2024.
El propio estudio advierte que estos 122 casos no representan el universo de menores vinculados a organizaciones criminales en Ecuador, debido a que se trata de respuestas proporcionadas directamente por los adolescentes y pueden existir casos no declarados.
En Manabí, entre los adolescentes encuestados que declararon pertenecer a una organización delictiva, el 66,6 % tenía entre 12 y 14 años.
Amigos, redes sociales y referentes: así puede comenzar la captación
La investigación del OECO identificó distintos mecanismos asociados al primer acercamiento de los adolescentes a organizaciones criminales.
El más mencionado fue la ayuda de un amigo, seguido por la atracción hacia un líder de la organización, el contacto mediante redes sociales y, finalmente, las amenazas u obligación.
Las redes sociales adquieren especial relevancia entre los adolescentes más jóvenes. El estudio registró que el 16,7 % de los adolescentes de 13 años que reportaron un primer acercamiento mencionaron las redes sociales; entre los de 14 años, la proporción fue del 10 %.
El entorno familiar también aparece relacionado con la vinculación. El estudio encontró asociaciones entre la percepción de inseguridad en el hogar, experiencias de humillación y la existencia de familiares o conocidos pertenecientes a organizaciones criminales.
La búsqueda de referentes y la promesa de una vida diferente
El fenómeno no se explica únicamente por la coerción. El estudio también analiza el papel de las aspiraciones, el reconocimiento y la percepción de oportunidades dentro de las organizaciones criminales.
Según los resultados publicados, una mayor percepción de que era posible ingresar a una organización criminal estaba asociada con una mayor probabilidad de reportar pertenencia a estos grupos. El informe relaciona este fenómeno con la idealización de estilos de vida vinculados al dinero, reconocimiento y poder.
En paralelo, la Fiscalía ha identificado mecanismos de captación que incluyen manipulación emocional, promesas de protección, entrega de recursos básicos como comida o dinero y coerción, además de factores familiares, económicos, sociales y culturales.
Una problemática que también convierte a los menores en víctimas
La Fiscalía y otras instituciones han advertido que los menores involucrados en estructuras criminales pueden tener una doble condición: víctimas de procesos de captación y, al mismo tiempo, participantes en delitos.
En mayo de 2026, la Asamblea Nacional informó que tramitaba un proyecto de ley orientado a prevenir y erradicar el reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por estructuras criminales, incluyendo medidas relacionadas con la protección digital frente a contenidos que promuevan su captación.
La problemática, por tanto, no se limita a la participación de adolescentes en delitos. También plantea preguntas sobre cómo se construyen los referentes, qué espacios están disponibles para los jóvenes y qué mecanismos de prevención pueden impedir que una aspiración aparentemente lejana termine convirtiéndose en una puerta de entrada al crimen organizado.


