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¿Qué tan seguro es pasar años entrando y saliendo del sistema de salud en Ecuador?

Diana Penafiel
6 Min Read

Enfermedades cardíacas, diabetes, cáncer o hipertensión pueden exigir años de consultas, medicamentos, exámenes y tratamientos. Cada contacto con el sistema de salud abre una oportunidad para cuidar, pero también un punto donde pueden aparecer errores. Este 17 de septiembre, la seguridad del paciente pone el foco precisamente en quienes necesitan atención durante buena parte de su vida.

Una consulta. Un examen. Una receta. Otro especialista. Un nuevo medicamento. Un control dentro de tres meses.Para una persona que vive con diabetes, hipertensión, cáncer, una enfermedad cardiovascular o respiratoria crónica, relacionarse con el sistema de salud no es un episodio aislado. Puede convertirse en una rutina que se extiende durante años.Y mientras más largo es ese recorrido, más importante resulta una pregunta que pocas veces se plantea el paciente: ¿qué tan segura es toda esa atención?Este 17 de septiembre, el Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026 pone precisamente el foco en las enfermedades no transmisibles (ENT), bajo el lema “¡Atención segura durante toda la vida!”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, a escala global, uno de cada diez pacientes sufre algún daño durante la atención sanitaria y alrededor de la mitad de esos daños se consideran evitables.En las personas con enfermedades no transmisibles existe una dificultad adicional: necesitan tratamientos prolongados y mantienen contactos frecuentes con diferentes niveles y profesionales del sistema de salud. Los riesgos pueden aparecer desde la prevención y el diagnóstico hasta el tratamiento, la administración de medicamentos, el seguimiento y el autocuidado.

En enfermedades como el cáncer, la OMS señala que hasta uno de cada tres pacientes puede experimentar eventos adversos durante la atención.

UN PROBLEMA QUE EN ECUADOR SE MIDE EN MILES DE VIDAS

La discusión tiene una dimensión particular en Ecuador.

Las cifras provisionales del Registro Estadístico de Defunciones Generales 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestran que las enfermedades isquémicas del corazón fueron la principal causa de muerte registrada en el país, con 14.471 fallecimientos.

Ese mismo año se contabilizaron 4.836 muertes por enfermedades cerebrovasculares, 4.680 por diabetes mellitus y 3.689 por enfermedades hipertensivas.

Estas cifras no significan que esas muertes hayan sido provocadas por fallas en la atención médica. Muestran, en cambio, el peso que tienen enfermedades que suelen requerir prevención, diagnóstico oportuno, medicación, controles y seguimiento durante periodos prolongados.

Ahí aparece el desafío de la seguridad del paciente.

NO TODO ERROR OCURRE EN UN QUIRÓFANO

Hablar de seguridad del paciente suele llevar a pensar en una cirugía que salió mal. El concepto es mucho más amplio.

Una dosis equivocada, una interacción entre medicamentos que no fue advertida, un resultado que no llega a tiempo, dificultades en la identificación del paciente, una infección asociada a la atención sanitaria o la falta de continuidad entre distintos servicios pueden convertirse en riesgos.

Para una persona con una enfermedad crónica, además, el cuidado puede involucrar simultáneamente al centro de salud, especialistas, hospitales, farmacias, laboratorios y al propio paciente en casa.

Por eso la campaña de la OMS de este año insiste en mirar todo el recorrido y no únicamente el momento en que alguien está hospitalizado.

También plantea que el paciente debe participar activamente en su atención: conocer sus medicamentos, comprender su tratamiento, comunicar cambios y hacer preguntas cuando algo no está claro.

ECUADOR ACABA DE ASUMIR UN NUEVO COMPROMISO

La fecha coincide con una decisión adoptada apenas un día antes.El 16 de septiembre, Ecuador formalizó su adhesión a la iniciativa regional “Mejor Atención a las Enfermedades No Transmisibles”, impulsada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).El objetivo es fortalecer la atención primaria para mejorar el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de estas enfermedades.

Entre los compromisos se encuentran avanzar hacia servicios integrados y centrados en las personas, garantizar continuidad en los cuidados, promover la participación de pacientes y familias y mejorar el acceso a medicamentos y tecnologías seguras.El país también viene levantando nueva información sobre este problema.

Durante 2025 se realizó la encuesta STEPS y, a comienzos de 2026, la encuesta rápida RaMPS. Los resultados fueron analizados este año por equipos del Ministerio de Salud Pública, INEC y OPS para identificar factores de riesgo y orientar políticas relacionadas con las enfermedades no transmisibles y la atención primaria.

¿QUÉ PUEDE HACER EL PACIENTE?

La seguridad no depende únicamente de quien recibe atención. Los establecimientos, profesionales, autoridades sanitarias y sistemas de información tienen responsabilidades fundamentales.

Pero el paciente puede convertirse en una barrera adicional frente a posibles errores.

Saber exactamente qué medicamentos utiliza y en qué dosis, informar alergias y tratamientos previos, preguntar para qué sirve un nuevo fármaco, verificar que los profesionales conozcan sus antecedentes y solicitar explicaciones cuando una indicación no se entiende son acciones sencillas que pueden contribuir a una atención más segura.

También es importante conservar resultados, recetas e información relevante cuando la atención ocurre en distintos establecimientos.

La seguridad del paciente, entonces, no comienza ni termina en una cama de hospital.

Para millones de personas que viven con enfermedades que requieren atención durante años, se construye en cada consulta, cada receta, cada diagnóstico y cada decisión que acompaña su vida.

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