43 de los 64 equipos que disputaron la fase de grupos de los torneos de Conmebol en 2026 mantienen vínculos comerciales con plataformas de pronósticos deportivos, una relación que genera cuestionamientos por los riesgos de amaño de partidos, ludopatía y crimen organizado.
Las casas de apuestas deportivas se han convertido en uno de los principales actores comerciales del fútbol sudamericano. Su presencia aparece en camisetas, transmisiones, redes sociales y otros espacios de exposición de los clubes.
El fenómeno alcanza una dimensión significativa: 43 de los 64 equipos que disputaron la fase de grupos de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana 2026 tienen una casa de apuestas entre sus auspiciantes, según un levantamiento realizado con información disponible hasta el 14 de septiembre.
Pero detrás de estos acuerdos comerciales existe una preocupación creciente: el riesgo de que las apuestas afecten la integridad de las competencias y sean aprovechadas para manipular determinadas acciones de los partidos.
El amaño ya ha sido investigado en Sudamérica
Brasil es uno de los países donde el problema ha quedado más expuesto. En 2023, la operación Penalidade Máxima II, impulsada por el Ministerio Público de Goiás, investigó una red que buscaba convencer a futbolistas para alterar acciones específicas durante los encuentros, como recibir tarjetas, cometer faltas o provocar penales.
La investigación alcanzó a 16 personas, entre ellas siete futbolistas, quienes habrían recibido sobornos de hasta USD 20.000 para intervenir en determinadas jugadas y favorecer apuestas deportivas. Entre los jugadores mencionados estuvo el ecuatoriano Bryan García, entonces integrante del Athletico Paranaense.
El caso del delantero brasileño Bruno Henrique también mostró cómo las apuestas pueden centrarse en una sola acción y no necesariamente en modificar el resultado completo de un partido. El jugador recibió una suspensión de 12 partidos y una multa después de que una investigación determinara que provocó deliberadamente una tarjeta amarilla en un encuentro del Brasileirao de 2023 para favorecer apuestas realizadas por personas de su entorno.
Ecuador no está al margen
La tendencia también es evidente en el fútbol ecuatoriano. Los cinco clubes del país que participaron en las fases de grupos de Libertadores y Sudamericana 2026 tienen una casa de pronósticos deportivos como auspiciante.
Liga de Quito trabaja con Ecuabet; Independiente del Valle y Barcelona SC tienen a 1xBet; Macará cuenta con Bet Galiano y Deportivo Cuenca con Forbet.
Además, de los 16 clubes que disputan la LigaPro Serie A, 11 mantienen acuerdos comerciales con empresas de pronósticos deportivos.
Los equipos que, según el levantamiento publicado por Primicias, no tienen este tipo de auspicios son Universidad Católica, Emelec, Orense, Libertad y Delfín.
Un mercado que genera interrogantes
La Superintendencia de Compañías registra 29 empresas activas bajo su control cuya actividad económica está relacionada con pronósticos deportivos. De ellas, 14 son Sociedades por Acciones Simplificadas, 13 son Sociedades Anónimas y dos son compañías de Responsabilidad Limitada.
Uno de los casos que ha generado cuestionamientos recientes es el de Forbet y el Inter de Quito, club que participa en la Segunda Categoría de Pichincha.
El expropietario del equipo, Luis Chérrez, aseguró a Primicias que Forbet habría asumido la administración del club. La dirigencia del Inter, en cambio, sostiene que la empresa únicamente es auspiciante.
El caso está bajo análisis de las autoridades deportivas. El viceministro del Deporte, Roberto Ibáñez, señaló que la Ley del Deporte prohíbe vínculos comerciales o societarios entre clubes y casas de pronósticos y explicó que, si se confirma una infracción, podría anularse el registro del directorio del club.
El crimen organizado también aparece en la discusión
El problema no se limita a la posibilidad de amañar resultados. Investigaciones y casos registrados en la región han mostrado conexiones entre las apuestas ilegales, el lavado de activos y estructuras del crimen organizado.
Un informe de Naciones Unidas citado por Primicias advierte sobre la intromisión del crimen organizado en el deporte y señala que hasta USD 1,7 billones anuales se moverían en apuestas ilícitas atribuidas a mafias a escala mundial.
En Ecuador, la relación entre apuestas, violencia y fútbol quedó especialmente expuesta durante 2025. Varios futbolistas fueron asesinados en hechos que, según las investigaciones y reportes conocidos, estuvieron presuntamente relacionados con apuestas y posibles manipulaciones de partidos.
El otro riesgo: la ludopatía
La discusión también tiene una dimensión social. La enorme exposición de las casas de apuestas dentro del fútbol puede contribuir a normalizar el juego como una actividad cotidiana, especialmente entre los aficionados más jóvenes.
En agosto de 2026, el futbolista argentino Jonatan Gómez contó públicamente que desarrolló una adicción al juego y que llegó a perderlo todo como consecuencia de su dependencia de las apuestas y los casinos.
A esto se suman datos recientes de Brasil que muestran un aumento de la morosidad y del endeudamiento con tarjetas de crédito entre personas que comenzaron a apostar en línea.
Chile, Uruguay y Bolivia toman caminos diferentes
La regulación no es uniforme en Sudamérica. Chile, Uruguay y Bolivia han adoptado posiciones diferentes frente a las apuestas deportivas.
En Chile, la Corte Suprema declaró ilegales las apuestas en línea y posteriormente las autoridades exigieron a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional tomar medidas frente a los contratos con plataformas de apuestas.
Uruguay mantiene una política mucho más restrictiva y considera que las apuestas son una actividad que debe estar administrada exclusivamente por el Estado. Desde 2017, el país ha bloqueado más de 1.000 sitios y plataformas vinculadas con apuestas deportivas.
Bolivia también ha enfrentado episodios graves. En 2023, la Federación Boliviana de Fútbol llegó a anular los torneos profesionales que se disputaban ese año después de denuncias sobre una presunta red de corrupción y amaño de partidos.
El problema volvió a aparecer en septiembre de 2026, cuando jugadores y cuerpo técnico de Guabirá denunciaron amenazas contra familiares del arquero Manuel Ferrel, a quien supuestamente exigían recibir tres goles en un partido. El caso fue denunciado ante la Fiscalía.
El desafío para el fútbol
Las casas de apuestas representan una fuente importante de ingresos para clubes que necesitan recursos para competir. Sin embargo, su creciente presencia plantea un desafío para las autoridades deportivas: cómo aprovechar los recursos que genera esta industria sin poner en riesgo la transparencia de las competencias.
El debate ya no se limita a si una camiseta puede llevar el logo de una casa de apuestas. También involucra controles sobre propietarios y dirigentes, prevención del amaño de partidos, protección de los futbolistas, combate al lavado de activos y medidas frente a la ludopatía.
Mientras el dinero de las apuestas continúa creciendo alrededor del fútbol sudamericano, los organismos deportivos enfrentan la tarea de establecer controles capaces de evitar que la industria termine condicionando la integridad del deporte.


