Aunque el fenómeno suele asociarse con lluvias e inundaciones en la Costa, en la región Interandina el escenario puede ser distinto, con mayor riesgo de deslizamientos, incendios forestales y afectaciones a la generación eléctrica.
El fenómeno de El Niño ya está activo en Ecuador y sus efectos no se limitarían a la Costa. En la Sierra, las condiciones climáticas asociadas al evento podrían incrementar el riesgo de movimientos en masa, incendios forestales, sequía en determinadas zonas y problemas para la generación hidroeléctrica.
La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos identifica a Loja, Pichincha, Bolívar, Azuay y Cañar entre las provincias de la Sierra con mayor vulnerabilidad frente a deslizamientos. Estos eventos podrían afectar carreteras, viviendas, sistemas de agua y otras infraestructuras, especialmente en zonas de difícil acceso.
¿Por qué El Niño puede generar sequedad en la Sierra?
El comportamiento de El Niño no es uniforme en todo el país. Mientras en la Costa puede favorecer condiciones de mayor humedad y lluvias intensas, en sectores de la Sierra pueden presentarse periodos más secos y temperaturas elevadas, creando condiciones favorables para la propagación de incendios forestales.
Expertos advierten que la vegetación seca puede convertirse en combustible y hacer que una quema controlada o un incendio pequeño se extienda rápidamente. En Cotopaxi, por ejemplo, ya se han registrado más de 250 incendios forestales durante 2026.
El riesgo también alcanza al sistema eléctrico
Otro de los puntos de preocupación está relacionado con la disponibilidad de agua para las centrales hidroeléctricas. Algunas cuencas que alimentan el sistema de generación podrían registrar déficit de precipitaciones, aunque todavía no es posible determinar con precisión la magnitud del impacto.
La situación ya se refleja en el embalse de Mazar, cuya cota cayó ocho metros debido a la falta de lluvias en el Austro, aumentando la presión sobre la generación eléctrica del país.
1,3 millones de personas están expuestas
El Gobierno estima que alrededor de 1,3 millones de personas en 17 provincias podrían estar expuestas a los efectos de El Niño. Por ello, Ecuador mantiene una alerta roja y ha activado mecanismos de preparación y respuesta ante posibles emergencias.
Las autoridades recomiendan a los gobiernos locales reforzar la limpieza de quebradas y sistemas de drenaje, monitorear zonas susceptibles a deslizamientos y fortalecer la prevención de incendios. La ciudadanía también debe evitar quemas y actividades que puedan generar fuego en áreas con vegetación seca.
El escenario previsto para los próximos meses confirma que El Niño no es únicamente un fenómeno de inundaciones en la Costa: sus efectos pueden cambiar según la región y generar riesgos simultáneos para la población, la infraestructura, la producción y el sistema energético del país.


