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Regreso a clases:  ¿cuánto cuesta?

July Ruiz
4 Min Read
Volver al colegio no empieza ni termina con la lista de útiles, sino con la preparación emocional y la ilusión de un nuevo comienzo.

July Ruiz / Notimercio

Cada regreso a clases comienza casi igual: una lista de útiles, una visita a la papelería y la sensación de que “solo faltan unas pocas cosas”. Pero cuando se suman los cuadernos, uniformes, zapatos, mochila, transporte, alimentación y otros gastos, la cuenta puede crecer mucho más de lo esperado. Y ahí aparece una pregunta que muchas familias se hacen: ¿cuánto cuesta realmente volver al colegio?

En Ecuador, el gasto educativo de los hogares no se limita a las matrículas o pensiones. De acuerdo con datos del INEC, los hogares destinan recursos a educación, pero también a transporte, alimentos, comunicaciones y otros bienes y servicios relacionados con la vida cotidiana. Por eso, hacer el presupuesto únicamente con base en la lista enviada por el colegio puede ser engañoso.

La lista que no aparece en la lista

El primer gasto visible son los útiles: cuadernos, lápices, colores, carpetas, libros y materiales específicos. Después vienen los uniformes y zapatos, que pueden representar otro desembolso importante, especialmente cuando se trata de niños que han crecido durante las vacaciones.

Está el transporte escolar o el dinero diario para movilizarse. También la alimentación: loncheras, refrigerios o el dinero que recibe el estudiante para comprar algo durante la jornada. Y en muchos hogares aparece una categoría cada vez más importante: la tecnología.

Una computadora, tableta, impresora, audífonos, conexión a internet o incluso la necesidad de renovar un dispositivo pueden convertirse en gastos vinculados directamente con las actividades escolares.

Los “pequeños” gastos que terminan sumando

Una copia que había que imprimir, una cartulina para una exposición, un aporte para una actividad, una camiseta para educación física, una celebración del colegio o un material que se necesita “para mañana”.

También están las actividades extracurriculares: idiomas, deportes, música, arte o tutorías. Para muchas familias forman parte de la educación integral de sus hijos, pero deben entrar en el presupuesto desde el comienzo para evitar que se conviertan en gastos inesperados.

¿Cómo evitar que septiembre golpee al bolsillo?

La primera recomendación es sencilla: hacer un presupuesto anual, no solo de la primera semana. Conviene dividir los gastos en cuatro grupos: los indispensables para comenzar clases; los mensuales; los ocasionales y los que pueden esperar.

El regreso a clases también puede convertirse en una oportunidad para enseñar educación financiera. Involucrar a niños y adolescentes en decisiones sencillas —comparar precios, diferenciar entre necesidad y deseo— les permite entender que el dinero tiene límites y que cada compra implica una decisión.

Porque el verdadero costo del regreso a clases no está solamente en la factura de la papelería. Está en todo lo que una familia necesita organizar para que sus hijos puedan estudiar durante los siguientes meses; planificar deja de ser una opción y se convierte en la mejor herramienta para que volver al colegio no signifique comenzar el año con las finanzas familiares bajo presión.

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