El país acumula 2.553 incendios forestales y 17 incendios de interfaz durante este año. La combinación de altas temperaturas, baja humedad, déficit de lluvias y vegetación seca mantiene una mayor susceptibilidad en la región Sierra.
Ecuador enfrenta una temporada marcada por el incremento de los incendios forestales, especialmente en la región Sierra. Según el informe del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN), publicado el 29 de agosto de 2026, el país registra 2.570 emergencias relacionadas con incendios, de las cuales 2.553 corresponden a incendios forestales y 17 a incendios de interfaz.
En conjunto, estos eventos han afectado aproximadamente 15.862 hectáreas de cobertura vegetal.
La Sierra concentra las condiciones más favorables para el fuego
El informe del ERFEN señala que la región Sierra mantiene condiciones que incrementan la posibilidad de que se produzcan y propaguen incendios.
Entre los principales factores están las temperaturas elevadas, la baja humedad, el déficit de precipitaciones y la vegetación seca.
Estas condiciones hacen que el material vegetal disponible pueda arder con mayor facilidad y que el fuego avance rápidamente cuando se presenta un foco de incendio.
El escenario también ha sido advertido por organismos meteorológicos. En agosto, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) reportó temperaturas elevadas y niveles muy altos de radiación ultravioleta en varias provincias de la Sierra, condiciones que pueden incrementar el riesgo de incendios.
¿Qué es un incendio de interfaz?
Dentro de las estadísticas nacionales aparecen también 17 incendios de interfaz.
Se trata de emergencias que ocurren en sectores donde la vegetación entra en contacto directo con viviendas, edificaciones u otro tipo de infraestructura.
Este tipo de incendios genera una preocupación adicional debido a la posibilidad de que las llamas pasen desde áreas naturales hacia zonas habitadas.
Por ello, las autoridades recomiendan mantener libres de vegetación seca y materiales combustibles los alrededores de viviendas ubicadas cerca de bosques, laderas o áreas rurales.
Quito y otras zonas de la Sierra han registrado emergencias
La temporada seca ha generado diferentes emergencias en provincias de la Sierra.
En Quito, por ejemplo, los bomberos han intervenido en incendios registrados en sectores como El Quinche, La Colmena y Guangopolo.
El 29 de agosto, equipos especializados del Cuerpo de Bomberos de Quito trabajaban para controlar un incendio forestal registrado en San Vicente de El Quinche, con acciones por tierra y aire.
Semanas antes, otro incendio en El Quinche afectó aproximadamente 40 hectáreas de vegetación y requirió la intervención de cerca de 70 bomberos y apoyo aéreo.
Imbabura también registra una importante afectación
Las cifras acumuladas muestran que el problema no se limita a la capital.
Durante el período comprendido entre el 1 de julio y el 19 de agosto, Imbabura registró la mayor superficie afectada, con aproximadamente 3.753 hectáreas.
Le siguieron Loja, con 2.527 hectáreas; Pichincha, con 1.094; y Carchi, con 922 hectáreas.
En cuanto al número de incendios, Pichincha encabezó el registro con 374 eventos, seguida por Imbabura, Azuay y Chimborazo.
Agosto ha sido especialmente complicado
Los datos disponibles muestran una aceleración de las emergencias durante agosto.
Entre el 1 y el 19 de agosto se contabilizaron 683 incendios forestales que afectaron aproximadamente 7.090 hectáreas.
En julio, en cambio, se registraron 631 incendios con una afectación cercana a 2.670 hectáreas.
Esto convirtió a agosto, hasta ese momento, en el mes con mayor superficie afectada por incendios forestales durante 2026.
Los equipos de emergencia han reforzado la respuesta
El combate de estos incendios ha requerido la movilización de personal terrestre y recursos aéreos.
Entre julio y el 19 de agosto se desplegaron 1.762 recursos, incluidos técnicos especializados, personal institucional, comunidades, guardaparques y grupos de vigilancia.
También se utilizaron drones, helicópteros, vehículos, tanqueros, unidades de combate y equipos de rescate.
Las operaciones aéreas permitieron realizar descargas de agua en sectores donde el acceso terrestre resulta más complejo.
El clima no es el único factor
Aunque las condiciones meteorológicas favorecen la propagación del fuego, las autoridades han insistido en la importancia de prevenir actividades humanas que puedan iniciar incendios.
La quema de basura, fogatas, uso inadecuado del fuego y otras actividades realizadas en zonas con vegetación seca pueden convertirse en focos de incendio.
En algunos casos registrados durante la temporada, las autoridades han investigado posibles acciones humanas como origen de las llamas.
Por ello, la prevención ciudadana es una parte fundamental de la respuesta.
¿Cómo prevenir incendios forestales?
Durante la temporada seca se recomienda evitar cualquier actividad que pueda generar fuego en áreas de vegetación.
Entre las principales recomendaciones están:
- No realizar quemas de basura o vegetación.
- Evitar fogatas en zonas no autorizadas.
- No arrojar colillas de cigarrillos en áreas naturales.
- No dejar residuos de vidrio u otros materiales que puedan contribuir a la generación de fuego.
- Mantener limpios los alrededores de viviendas ubicadas cerca de zonas forestales.
- Reportar inmediatamente columnas de humo al ECU 911.
- No intentar combatir por cuenta propia un incendio que esté fuera de control.
Una alerta temprana puede facilitar la intervención de los equipos de emergencia antes de que las llamas alcancen una mayor superficie.
¿El fenómeno de El Niño es responsable de todos los incendios?
El informe del ERFEN también hace una precisión importante.
Los eventos registrados durante agosto responden a una combinación de factores meteorológicos, oceanográficos y estacionales, por lo que no pueden atribuirse de manera directa y generalizada al fenómeno de El Niño.
Esto significa que la presencia del fenómeno climático no explica por sí sola cada incendio registrado en el territorio nacional.
Las condiciones locales de temperatura, humedad, viento, disponibilidad de vegetación seca y posibles fuentes de ignición también tienen un papel determinante.
Una temporada que requiere prevención
Con más de 2.500 incendios forestales registrados en lo que va de 2026, Ecuador mantiene una situación que requiere vigilancia, especialmente en las zonas de la Sierra donde las condiciones ambientales favorecen la propagación del fuego.
Las autoridades continúan monitoreando los sectores de mayor riesgo y movilizando recursos para atender las emergencias.
Para la ciudadanía, el principal llamado es prevenir cualquier actividad que pueda generar fuego y reportar rápidamente los primeros indicios de un incendio.
En una temporada de vegetación seca y temperaturas elevadas, una pequeña columna de humo puede convertirse rápidamente en una emergencia de mayor magnitud.


