El SENAE advirtió que personas inescrupulosas están utilizando su nombre, logotipo e imagen institucional para solicitar pagos indebidos. La recomendación principal es no transferir dinero ni entregar información personal sin verificar primero la autenticidad del trámite.
Un documento con apariencia oficial puede ser suficiente para generar confianza y, precisamente por eso, se ha convertido en una de las herramientas utilizadas en una nueva modalidad de estafa que la Aduana del Ecuador (SENAE) pidió evitar.
La entidad alertó sobre la circulación de documentos falsificados que utilizan su nombre, logotipo e imagen institucional para engañar a ciudadanos y exigir pagos por supuestos trámites o cobros aduaneros.
La advertencia fue difundida por el SENAE el 29 de agosto de 2026, luego de detectar comunicaciones fraudulentas que buscan aparentar legitimidad mediante elementos gráficos de la institución.
El logo oficial no garantiza que el documento sea verdadero
Una de las principales advertencias de la Aduana es que la presencia de su logotipo no convierte automáticamente a un documento en oficial.
Los estafadores pueden copiar nombres, colores, firmas, sellos e imágenes de instituciones públicas para construir comunicaciones que parecen auténticas.
El objetivo es generar confianza y, posteriormente, presionar a la persona para que realice una transferencia o entregue información.
Por eso, revisar únicamente la apariencia del documento no es suficiente.
¿Cómo funciona esta modalidad?
El mecanismo puede comenzar con un correo electrónico, mensaje de WhatsApp, llamada telefónica u otra forma de contacto.
La persona recibe una supuesta notificación relacionada con un cobro aduanero y se le solicita realizar un depósito o transferencia.
En algunos casos, el mensaje puede utilizar un tono de urgencia para convencer al destinatario de que debe pagar inmediatamente para evitar una sanción, liberar una mercancía o completar un supuesto procedimiento.
La Aduana pidió no realizar depósitos ni transferencias cuando estos requerimientos lleguen desde correos, números telefónicos o canales que no sean oficiales.
Cinco señales para desconfiar
Aunque cada intento de fraude puede tener características diferentes, existen señales que deberían activar una alerta.
1. Solicitud de transferencia a una cuenta personal
Si una persona que afirma representar a la Aduana solicita depositar dinero en una cuenta particular, es una señal de alarma.
El SENAE ha advertido anteriormente que los pagos correspondientes a liquidaciones o multas deben realizarse mediante el sistema financiero y utilizando el número de liquidación emitido por la institución. Los valores deben llegar a cuentas institucionales, no a cuentas personales.
2. Presión para pagar inmediatamente
Las estafas suelen utilizar la urgencia como mecanismo de persuasión.
Frases como “último aviso”, “pague hoy”, “evite una sanción” o “libere su paquete inmediatamente” pueden buscar que la víctima actúe sin verificar la información.
La recomendación es detener el proceso y comprobar primero si el supuesto trámite existe.
3. Contacto desde números o correos desconocidos
Un mensaje que utiliza el nombre de una institución pública no necesariamente proviene de ella.
La Aduana recomienda comprobar que las comunicaciones procedan de sus canales oficiales antes de realizar cualquier pago o entregar información personal.
4. Documentos con errores
Los documentos falsificados pueden presentar inconsistencias en nombres, cargos, fechas, números de trámite, redacción, firmas o datos de contacto.
Un logotipo correctamente copiado no compensa una información que no pueda ser verificada.
5. Solicitud de datos personales o bancarios
La ciudadanía también debe tener cuidado cuando el supuesto funcionario solicita fotografías de documentos de identidad, información bancaria, claves, códigos de seguridad u otros datos sensibles.
La recomendación es no compartir esta información hasta confirmar directamente la legitimidad del procedimiento.
La Aduana ya había advertido sobre fraudes similares
No se trata de la primera alerta relacionada con la suplantación de identidad del SENAE.
En julio de 2026, la institución informó sobre grupos que utilizaban WhatsApp para hacerse pasar por funcionarios de Aduana y ofrecer supuestas compras, subastas o remates de vehículos y otras mercancías. En esos casos, los responsables solicitaban depósitos a cuentas particulares.
En abril de 2025 también se había advertido sobre personas que utilizaban el nombre y logotipo de la institución para pedir dinero mediante llamadas, correos, mensajes de texto y redes sociales.
Esto muestra que la suplantación de entidades públicas es una modalidad recurrente y que los delincuentes modifican sus mecanismos de contacto.
¿Qué hacer si recibe un supuesto documento de Aduana?
La primera recomendación es no pagar y no responder impulsivamente.
El ciudadano puede seguir estos pasos:
1. No transfiera dinero.
Espere a comprobar que el supuesto cobro sea real.
2. No entregue información personal.
Evite enviar fotografías de cédula, pasaporte, tarjetas o datos bancarios.
3. Revise el documento con atención.
Busque inconsistencias en nombres, números, fechas, firmas y datos de contacto.
4. Verifique directamente con el SENAE.
No utilice los teléfonos, enlaces o correos incluidos en el mensaje sospechoso. Busque los canales oficiales de la institución por separado.
5. Denuncie el intento.
Si confirma que se trata de una estafa, informe a las autoridades correspondientes para que pueda ser investigada.
¿Qué pasa con los pagos aduaneros reales?
La Aduana recuerda que los procesos oficiales cuentan con mecanismos institucionales de verificación.
En el caso de liquidaciones o multas, el pago se realiza mediante el sistema financiero utilizando el número de liquidación emitido por el SENAE. Los recursos deben acreditarse a la cuenta institucional correspondiente.
Por eso, una solicitud de dinero a una cuenta personal debe considerarse una señal de alerta.
La estafa también puede empezar con un paquete
Una de las estrategias utilizadas en este tipo de fraudes consiste en afirmar que existe una mercancía retenida, un paquete pendiente de liberación o un supuesto trámite que requiere un pago adicional.
El SENAE ya ha advertido sobre este tipo de mensajes.
La persona puede recibir una comunicación en la que se le informa que tiene una mercancía a su nombre y que debe pagar determinada cantidad para recibirla.
El objetivo es aprovechar una situación que parece plausible, especialmente cuando el destinatario efectivamente está esperando un envío.
Por eso, tener un paquete pendiente no significa que cualquier mensaje relacionado con él sea legítimo.
Verificar antes de pagar puede evitar una pérdida
Las estafas basadas en suplantación institucional funcionan porque explotan la confianza que las personas tienen en organismos públicos.
El uso de un logotipo, un documento aparentemente formal o el nombre de un funcionario puede hacer que una comunicación parezca auténtica.
Pero la regla más importante es sencilla:
Un documento puede parecer oficial y aun así ser falso.
Antes de transferir dinero, ingresar datos en un enlace o enviar documentos personales, es necesario comprobar la información directamente con la institución.
La Aduana pide a la ciudadanía mantenerse alerta y denunciar cualquier intento de fraude.
En un escenario donde los delincuentes pueden reproducir con facilidad logotipos, firmas e incluso formatos institucionales, la verificación se convierte en la principal herramienta de defensa.


