El Plan de Acción Nacional 2026-2027 identifica 969.966 viviendas con susceptibilidad media o alta frente a estos eventos. Guayas, Loja, Manabí, Los Ríos y El Oro concentran parte importante de la exposición.
Ecuador se prepara para enfrentar un posible escenario de alta intensidad por el fenómeno de El Niño 2026-2027, mientras un diagnóstico oficial advierte que cientos de miles de hogares se encuentran ubicados en zonas susceptibles a inundaciones y movimientos en masa.
El Plan de Acción Nacional ante el fenómeno de El Niño, elaborado por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, identifica 969.966 viviendas con niveles de susceptibilidad media y alta frente a estos eventos. El documento cruza información cartográfica sobre amenazas físicas con datos de vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
La cifra representa una de las principales preocupaciones dentro de la planificación nacional, especialmente ante las proyecciones que apuntan a un evento de categoría “muy fuerte” durante el último trimestre de 2026.
Siete de cada diez viviendas están expuestas a deslizamientos
Del total de viviendas identificadas en situación de riesgo, 679.663 están ubicadas en zonas susceptibles a movimientos en masa, como deslizamientos.
Esto representa alrededor del 70% del total analizado.
De ese grupo, 197.524 viviendas presentan una susceptibilidad alta o muy alta. La provincia con mayor número de viviendas en esta categoría es Loja, con 38.709, seguida por Manabí, Los Ríos, Guayas y El Oro.
El problema no se limita a las zonas tradicionalmente asociadas con lluvias intensas. La combinación entre pendientes, características del suelo, deforestación, ocupación territorial y precipitaciones puede incrementar la posibilidad de movimientos de masa.
En la categoría de susceptibilidad media aparecen otras 482.139 viviendas, con Guayas y Santo Domingo de los Tsáchilas entre las provincias que concentran mayores cantidades.
Guayas concentra el mayor riesgo de inundaciones
Las inundaciones representan el otro gran componente de la amenaza.
El plan identifica 290.303 viviendas con susceptibilidad media o alta frente a inundaciones.
De ellas, 172.075 presentan susceptibilidad alta y se concentran principalmente en la región Costa.
Guayas encabeza ampliamente esta categoría, con 117.360 viviendas en zonas de alta susceptibilidad, seguida por Los Ríos, El Oro, Galápagos y Manabí.
A estas se suman 118.228 viviendas con susceptibilidad media, principalmente en Guayas y Manabí.
La situación es especialmente compleja en Guayas, Los Ríos y El Oro, provincias que aparecen expuestas simultáneamente a niveles altos de riesgo tanto por inundaciones como por movimientos en masa.
Más de un millón de personas podrían verse afectadas
El riesgo no se limita a las viviendas.
El Plan de Acción Nacional estima que más de 1,2 millones de personas podrían resultar afectadas bajo el escenario de referencia utilizado para la planificación.
Dentro de esa proyección se contempla que aproximadamente 145.000 personas podrían convertirse en damnificadas y alrededor de 131.000 podrían desplazarse de sus hogares.
Las autoridades aclaran que estar dentro de una zona de exposición no significa que todas esas personas necesariamente sufrirán daños directos. Se trata de una proyección utilizada para preparar la capacidad de respuesta del Estado.
Ecuador prepara alojamientos para una eventual emergencia
La planificación también contempla qué ocurrirá con las familias que eventualmente deban abandonar sus viviendas.
Actualmente existen 2.158 infraestructuras calificadas para funcionar como alojamientos, con una capacidad conjunta para aproximadamente 369.143 personas, equivalentes a unas 91.244 familias.
La Secretaría de Gestión de Riesgos también prevé fortalecer la presencia de voluntarios de Protección Civil y aumentar la capacidad de respuesta en los territorios más expuestos.
La estrategia busca que las instituciones no tengan que comenzar a organizar la respuesta únicamente después de que ocurran las inundaciones o deslizamientos.
El Gobierno destina casi USD 650 millones
Frente al escenario previsto, el Gobierno Nacional informó que consolidó un presupuesto de USD 649,3 millones para acciones relacionadas con prevención, mitigación, preparación y respuesta.
Los recursos contemplan intervenciones en infraestructura vial estatal, reforzamiento de establecimientos educativos y de salud, seguros agrícolas, entrega de maquinaria y kits de mitigación, entre otras acciones.
La secretaria de Gestión de Riesgos, Carolina Lozano, ha señalado que aproximadamente USD 650 millones están asignados para enfrentar los diferentes escenarios asociados al fenómeno.
El enfoque oficial busca priorizar la prevención para reducir los costos humanos y materiales de una eventual emergencia.
El riesgo también depende de la preparación local
Una emergencia de esta magnitud no puede ser atendida únicamente desde el Gobierno central.
Los municipios y prefecturas tienen un papel clave en la planificación territorial, mantenimiento de infraestructura, limpieza de sistemas de drenaje, identificación de zonas de evacuación y preparación de sus comunidades.
Según la Secretaría de Gestión de Riesgos, 90 municipios no habían presentado sus planes de prevención hasta junio, aunque esa cifra se redujo posteriormente a 20 gobiernos locales pendientes.
La diferencia es importante porque los gobiernos locales son quienes conocen de manera directa las condiciones de barrios, vías, quebradas, ríos y zonas de expansión urbana.
La prevención será decisiva
El escenario que plantea el Plan de Acción no significa que casi un millón de viviendas vayan a inundarse o quedar destruidas.
La clasificación indica que esas viviendas se encuentran en zonas con susceptibilidad media o alta frente a determinadas amenazas.
La intensidad de las lluvias, la duración de los eventos, el estado de los sistemas de drenaje, las condiciones de las laderas y la capacidad de respuesta determinarán finalmente la magnitud de los impactos.
Por eso, el desafío para Ecuador será transformar los mapas de riesgo en acciones concretas.
¿Qué pueden hacer las familias?
Las autoridades recomiendan que las familias que viven en zonas susceptibles identifiquen con anticipación las rutas de evacuación y los puntos seguros.
También es importante preparar una mochila de emergencia con documentos, agua, alimentos no perecibles, medicamentos, linterna, radio y otros elementos básicos.
En zonas propensas a inundaciones, conviene mantener despejados los desagües y evitar almacenar objetos importantes en lugares que puedan quedar bajo el agua.
En áreas cercanas a laderas, quebradas o pendientes inestables, las familias deben prestar atención a señales como grietas nuevas en paredes o terrenos, inclinación de árboles o postes y cambios inusuales en cauces de agua.
Ante una emergencia, la recomendación principal es seguir las instrucciones de las autoridades y no intentar cruzar ríos, quebradas o zonas inundadas.
Un fenómeno climático que también pone a prueba la planificación
El Niño no representa únicamente un problema meteorológico.
Para Ecuador, su posible llegada también significa una prueba para la infraestructura, el ordenamiento territorial, los sistemas de alerta, la capacidad de los municipios y la preparación de las familias.
Los casi 970.000 hogares identificados en zonas de susceptibilidad muestran la dimensión del desafío.
El objetivo del plan es precisamente actuar antes de que las lluvias más intensas lleguen.
Si las proyecciones se cumplen, los meses entre octubre y diciembre podrían convertirse en el período más exigente para las instituciones encargadas de responder a la emergencia.
La diferencia entre una amenaza y una catástrofe, en muchos casos, estará determinada por cuánto se haya hecho antes de que llegue el agua o se mueva la tierra.


