Las vacaciones son sinónimo de descanso, paseos y más tiempo en familia. Pero también suelen traer cambios en la rutina de los niños. Se acuestan más tarde, consumen más golosinas o bebidas azucaradas y, en muchos casos, el cepillado de los dientes deja de ser una prioridad. Aunque parezcan cambios inofensivos, estos hábitos pueden aumentar el riesgo de desarrollar caries.
«Durante el receso escolar es común que las rutinas cambien, pero el cuidado de la salud bucal no debería tomarse vacaciones. Este es un buen momento para reforzar hábitos de higiene y realizar un control odontológico antes de que inicie un nuevo período de clases«.
Oclis González / Odontólogo vocero de Sauber.
Lejos de ser un problema menor, la caries son una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 510 millones de niños en el mundo padecen caries en los dientes temporales. Aunque se trata de una enfermedad altamente prevenible, sigue siendo una de las principales causas de dolor, dificultades para alimentarse, alteraciones del sueño e incluso bajo rendimiento escolar cuando no se trata a tiempo.
Durante el año escolar los horarios ayudan a mantener cierta disciplina. En vacaciones, en cambio, es común que los niños olviden cepillarse los dientes después de comer o antes de dormir. A esto se suma el mayor consumo de dulces, helados, chocolates y otros alimentos con alto contenido de azúcar, especialmente durante paseos o reuniones familiares.
No se trata de prohibir estos alimentos, sino de encontrar un equilibrio. Disfrutarlos de manera ocasional y mantener una correcta higiene bucal sigue siendo la mejor forma de prevenir problemas.
Un chequeo a tiempo puede hacer la diferencia
El receso escolar también es una oportunidad para visitar al odontólogo sin afectar las actividades académicas. Una revisión permite detectar caries en etapas tempranas, realizar limpiezas profesionales y comprobar que el desarrollo de los dientes permanentes avanza con normalidad.
Incluso muchos tratamientos pueden evitarse cuando los problemas se detectan a tiempo. Las consultas preventivas permiten orientar a los padres y resolver pequeñas alteraciones antes de que se conviertan en situaciones más complejas.
Pequeñas acciones que protegen su sonrisa
Mantener una buena salud bucal durante las vacaciones no requiere grandes cambios, sino constancia. Cepillar los dientes al menos dos veces al día con una crema dental con flúor, supervisar el cepillado de los niños más pequeños, reducir el consumo frecuente de azúcares, ofrecer agua como bebida principal y cambiar el cepillo cuando sus cerdas estén desgastadas son medidas sencillas que ayudan a prevenir las caries.
Las vacaciones también pueden convertirse en el momento ideal para que los niños desarrollen hábitos que los acompañarán toda la vida. Cuando el cuidado de los dientes forma parte de la rutina familiar, es mucho más fácil mantener una sonrisa sana dentro y fuera de la escuela.


