Revisar el celular en medio de una conversación, abrir una red social por unos minutos y continuar deslizando la pantalla sin darse cuenta del tiempo o pasar de una actividad a otra sin detenerse realmente. En medio de una rutina cada vez más conectada, muchas acciones suceden de manera automática.
En Ecuador, el 73 % de la población utiliza internet y el 91 % interactúa activamente en redes sociales desde dispositivos móviles, según datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). A esto se suma un contexto regional marcado por el alto consumo digital: Latinoamérica registra un promedio de 3,5 horas diarias en redes sociales, el más alto a nivel mundial.
Esta exposición constante también plantea nuevos retos para la atención. El denominado scroll infinito fragmenta la concentración y puede generar fatiga cognitiva, asociada al desgaste de los sistemas que intervienen en la atención, la memoria y la regulación emocional. A nivel iberoamericano, investigaciones de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y el Organismo Internacional de Juventud (OIJ) señalan que seis de cada diez jóvenes reportan síntomas de ansiedad digital.
Sin embargo, la respuesta no necesariamente está en desconectarse por completo. Frente a este escenario, cobran relevancia las micropausas y los pequeños rituales cotidianos que permiten interrumpir la rutina y devolver la atención al cuerpo y al entorno. Caminar unos minutos, hidratarse, conversar sin una pantalla de por medio o simplemente detenerse para observar, escuchar y sentir son acciones sencillas que pueden ayudar a recuperar el presente.
En este contexto también adquieren importancia los sentidos. Técnicas de anclaje como el grounding utilizan estímulos visuales, táctiles, auditivos, olfativos y gustativos para dirigir la atención hacia el momento presente. Ver lo que ocurre alrededor, sentir una textura, escuchar un sonido, reconocer un aroma o concentrarse en un sabor son formas de interrumpir por un instante el ritmo automático.
Güitig invita a salir de ese piloto automático y volver a sentir. Bajo la idea “Sentir te refresca”, la marca propone convertir una acción tan cotidiana como refrescarse en una oportunidad para hacer una pausa y conectar nuevamente con el momento.
El frío, el sabor y las burbujas naturales se convierten así en estímulos que despiertan los sentidos. La propuesta se resume en un “Refresco consciente”, un microritual de 60 segundos
que invita a dejar el celular por un momento, observar las burbujas, sentir el frío del envase, escuchar su efervescencia y disfrutar cada sorbo con atención.
“Hoy sentimos que todo nos pide atención al mismo tiempo, pero pocas veces nos detenemos a decidir dónde queremos ponerla. Con Güitig queremos invitar a recuperar esa elección y entender que refrescarse también puede ser una manera de volver a lo que nos hace disfrutar, compartir y conectar de verdad. Porque cuando ponemos los sentidos en el presente, incluso un momento cotidiano puede adquirir otro significado.¨, mencionó Cynthia Rivadeneira, jefa de marca Güitig.
La invitación de Güitig no plantea dejar de lado la tecnología ni desconectarse de la vida cotidiana. Propone algo más sencillo; hacer espacio para sentir dentro de ella. Porque una pausa puede estar en una conversación, en una caminata, en una risa compartida o en el primer sorbo de una bebida fría.


