Con el tiempo, muchas personas recuperan sus rutinas y vuelven a disfrutar de actividades, aunque sigan extrañando a quien murió. El duelo puede cambiar de intensidad y, cuando el sufrimiento dificulta la vida cotidiana, hay tratamientos que pueden ayudar.
July Ruiz /Notimercio
Una canción en la radio, un cumpleaños o el impulso de llamar a quien ya no está pueden devolverle fuerza a una tristeza que parecía más llevadera. También puede ocurrir que, en medio de una semana difícil, alguien se ría con un recuerdo. Ambas experiencias caben en el duelo.
Si superar una pérdida significa poder retomar actividades, hacer planes y disfrutar de la compañía de otros, para muchas personas eso es posible. El vínculo puede seguir presente en los recuerdos, en una costumbre familiar o en la forma de hablar de quien murió. La intensidad del dolor suele cambiar con el tiempo, aunque algunas emociones reaparezcan de manera inesperada.
El duelo puede sentirse distinto de un día a otro
La tristeza es una de sus expresiones. También pueden aparecer cansancio, enojo, culpa o una sensación de estar en automático. Incluso dos personas de la misma familia pueden reaccionar de maneras muy distintas ante la misma muerte. Una quizá quiera conversar sobre lo ocurrido y otra prefiera pasar un rato en silencio.
Las llamadas cinco etapas del duelo describen algunas reacciones posibles. Una persona puede experimentar solo algunas, en distinto orden o más de una a la vez. El calendario, por sí solo, dice poco sobre cómo está afrontando la pérdida.
Qué dicen los estudios sobre el duelo prolongado
Una revisión de 14 estudios, publicada en 2017 en Journal of Affective Disorders, estimó que el 9,8% de los adultos estudiados tras una pérdida no violenta presentaba síntomas compatibles con el trastorno de duelo prolongado, según los criterios empleados en esos estudios. La estimación reúne poblaciones y métodos distintos y carece de representatividad específica para Ecuador.
En adultos, el manual clínico DSM-5-TR contempla el diagnóstico a partir de los 12 meses de la muerte. Para niñas, niños y adolescentes, el umbral es de seis meses. La evaluación considera también la intensidad y persistencia del sufrimiento, su efecto en la vida diaria y el contexto cultural, social y religioso de la persona.
La atención especializada puede ayudar. En un ensayo clínico con 395 adultos con lo que el estudio denominó duelo complicado, el 82,5% respondió al tratamiento en el grupo que recibió psicoterapia específica más placebo, frente al 54,8% en el grupo que recibió placebo con seguimiento clínico. El estudio evaluó la mejoría de los síntomas mediante una escala clínica.
Qué puede ayudar en los días difíciles
- Empieza por una tarea manejable. Comer algo, ducharte o dar una vuelta corta pueden ser metas suficientes para un día difícil. Si hay trámites pendientes, puedes pedir a alguien que se encargue de uno.
- Pide la compañía que necesitas. Puede ser una llamada, un almuerzo o alguien que te acompañe a una cita. Hablar con una persona de confianza o con un grupo de apoyo es otra opción si te hace bien compartir lo que estás viviendo.
- Haz espacio para recordar a tu manera. Preparar una receta familiar, visitar un lugar significativo o contar una anécdota son formas posibles de recordar a quien murió. Puedes decidir cuándo y con quién hacerlo.
- Busca apoyo profesional si lo cotidiano se vuelve difícil de sostener. Si el dolor interfiere con el sueño, la alimentación, el trabajo, el estudio o el cuidado personal, puedes consultar desde que aparezcan esas dificultades. Los plazos diagnósticos se usan para la evaluación clínica. El apoyo se puede pedir antes.
Cómo acompañar a alguien que perdió a un ser querido
Una oferta concreta puede ser más fácil de aceptar que un «avísame si necesitas algo». Puedes decir «¿Te llevo el almuerzo mañana?» o «Puedo acompañarte a hacer ese trámite». Si la persona quiere hablar de quien murió, escúchala. Si prefiere compañía en silencio, también puedes quedarte.
Vuelve a escribir después del funeral. Un mensaje unas semanas más tarde o cerca de una fecha significativa puede abrir espacio para que la persona diga cómo está. Una pregunta sencilla basta: «Me acordé de ti. ¿Cómo estás llevando estos días?».


