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Genios

Diana Penafiel
2 Min Read
Ciencia y fe no necesariamente recorren caminos opuestos: para numerosos científicos, estudiar el universo también ha sido una forma de aproximarse a sus grandes interrogantes.
Padre Juan Carlos Vásconez
Padre Juan Carlos Vásconez

Durante décadas se repitió el mito de que la ciencia aleja de la fe y que el progreso relega a Dios a una superstición del pasado. Sin embargo, los datos cuentan una historia radicalmente opuesta. 

En su libro Los genios creen en Dios, José Carlos González-Hurtado reúne las evidencias que desmontan este prejuicio cultural con rigor incontestable.

De los galardonados con el Nobel de Física, Química o Medicina en el siglo XX, el 90 % se declaraba creyente. Cumbres del pensamiento como Newton, Pasteur, Planck o Gödel no encontraron contradicción entre su razón y su devoción. Al contrario: fue la convicción de que el cosmos responde a un Autor inteligente y ordenado lo que impulsó su afán por descifrar sus leyes.

Hoy, la astrofísica, con el principio antrópico o el ajuste fino del universo, no debilita la fe; la robustece. Como advirtió Heisenberg: “El primer trago del vaso de las ciencias naturales te convertirá en ateo, pero en el fondo del vaso Dios te está esperando”. 

No hay dilema entre fe y ciencia. Quien busca la verdad hasta el final descubre que la luz de la razón y la de la fe brotan de la misma fuente divina.

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