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El ritmo al caminar aporta pistas sobre la salud, más allá del número de pasos

July Ruiz
3 Min Read
El ritmo al caminar puede aportar información sobre la salud, además del número de pasos diarios, según un estudio publicado en JAMA Network Open.

Un estudio con más de 4.000 adultos encontró una relación entre una marcha más rápida y un menor riesgo de muerte durante el seguimiento. Los resultados no demuestran que acelerar el paso, por sí solo, prolongue la vida.

Contar los pasos diarios se ha convertido en una costumbre para quienes buscan mantenerse activos. Sin embargo, la forma de caminar también puede ofrecer información relevante. Una investigación publicada el 23 de octubre en JAMA Network Open encontró que tanto la velocidad medida en una prueba clínica como la cadencia registrada durante la vida cotidiana estaban asociadas con el riesgo de mortalidad.

¿Cómo se realizó el estudio?

El análisis incluyó a 4.067 participantes del Reino Unido, con una edad promedio de 69 años, y un seguimiento cercano a los doce años.

Los investigadores compararon dos mediciones: la velocidad al recorrer una distancia de 2,44 metros en una prueba estandarizada y la cadencia —el número de pasos por minuto al caminar— obtenida mediante sensores colocados en la muñeca durante nueve días. Después contrastaron estos registros con los datos de mortalidad.

Qué encontraron los investigadores

Una mayor velocidad y una cadencia más elevada se relacionaron con un menor riesgo de muerte por cualquier causa durante el período analizado. La asociación con la cadencia se mantuvo incluso después de considerar la cantidad total de pasos diarios.

Esto sugiere que el ritmo puede aportar información adicional al conteo del reloj o del teléfono. Ambas mediciones tuvieron una capacidad similar para distinguir el riesgo entre participantes, aunque solo la prueba clínica mejoró la predicción de un modelo que ya incorporaba otros factores de salud.

Una asociación que requiere contexto

El estudio fue observacional: identificó relaciones entre variables, pero no comprobó que obligarse a caminar más rápido reduzca directamente la mortalidad. Tampoco estableció una velocidad universal ni una meta obligatoria de 10.000 pasos.

Además, la muestra estuvo compuesta principalmente por hombres y adultos mayores. Por ello, sus resultados deben interpretarse teniendo en cuenta las características de las personas estudiadas.

El aporte de la investigación está en ampliar la mirada sobre la movilidad: además de registrar cuánto camina una persona, observar cómo lo hace puede ayudar a estudiar su salud y funcionamiento cotidiano. El contador de pasos ofrece una parte de esa información; el ritmo añade otra.

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