Ad image

El trazo que desafía el tiempo

July Ruiz
3 Min Read
El asombro ante el arte une generaciones y atraviesa el tiempo, como evoca Juan Carlos Jurado Reyna al recordar su encuentro con la obra de Joaquín Pinto. Ilustración generada con inteligencia artificial; las piezas representadas no son originales del artista.

Impresiones sobre Joaquín Pinto

Por Juan Carlos Jurado Reyna / Para Notimercio

Recuerdo las palabras de mis alumnos de primer semestre de la Facultad de Artes de la Universidad Católica de Quito, cuando asistieron a una exposición sobre Joaquín Pinto en el año 2013. «Maravilloso», «genial», «impresionante», «sorprendente» fueron las expresiones sinceras de aquellos jóvenes, agradecidos de toparse —la mayoría de ellos por primera vez— con las obras de aquel maestro de la segunda mitad del siglo XIX.

Los precisos dibujos anatómicos de pies y manos, el inquietante rostro de una joven con sus ojos dirigidos al cielo, el sobrio autorretrato del pintor, plasmado sobre una pequeña lámina de latón… en fin, todos aquellos cuadros despertaron la admiración de mis alumnos, pero no solo la de ellos: yo volví a experimentar el asombro del niño de diez años, aquel niño que contemplaba por primera vez las espléndidas obras del artista quiteño.

Mi abuelo, empeñado en proporcionarme la mejor formación, aquella que se obtiene al observar con detenimiento las expresiones culturales del pasado y su legado, me llevó consigo al Museo Camilo Egas, lugar que en el año 1990 acogía una exposición dedicada a los maestros de la figuración republicana. Dos estudios anatómicos de Luis Cadena, algunos carboncillos de Juan Manosalvas y las obras del principal protagonista de la muestra, Joaquín Pinto, formaban parte de aquella colección, colección que con mis ojos de niño admiré y contemplé con la solemnidad que exige una gran obra.

El impacto de estas piezas, compartido tanto por el niño de 1990 como por mis alumnos en 2013, así como por el público de hoy, demuestra la vigencia de la figuración pictórica y la trascendencia temporal de las obras de Pinto, maestro ecuatoriano del realismo académico, de la precisión y del trazo; autor de obras que hablan por sí solas, de obras que no necesitan apoyarse en textos curatoriales aburridos e interminables para justificar su vigencia y su valor, de pinturas logradas con disciplina y con paciencia, testimonio de la maestría que solo los grandes pintores llegan a alcanzar.

TAGGED:
Share This Article
No hay comentarios