El Municipio completó 37 perforaciones geotécnicas en el norte de Quito. Las muestras permitirán evaluar posibles recorridos, estaciones, túneles y salidas de emergencia para una eventual ampliación desde La Ofelia hasta Calderón.
La posibilidad de que el Metro de Quito llegue algún día hasta Calderón empieza, por ahora, varios metros bajo tierra.
El Municipio completó 37 perforaciones geotécnicas en distintos puntos del norte de la ciudad para conocer cómo está formado el suelo y reunir la información necesaria antes de definir por dónde podría pasar una futura ampliación desde La Ofelia.
Los trabajos se realizaron en sectores cercanos a vías como la avenida Diego de Vásquez, la Panamericana Norte, la avenida Luis Vaccari y la calle Giovanni Calles. Las perforaciones permitieron extraer muestras que serán analizadas para determinar las condiciones reales del terreno.
Primero el suelo, después la ruta
La información obtenida servirá para comparar distintas alternativas de recorrido y estudiar dónde podrían ubicarse estaciones, pozos de ventilación, salidas de emergencia y el eventual trazado de un túnel.
Los técnicos encontraron características de suelo similares a las registradas en el norte de la línea que ya opera actualmente, según informó el Metro de Quito. Ese dato formará parte del análisis que deberá determinar la factibilidad de las distintas opciones.
El perfilamiento del tramo La Ofelia–Calderón deberá estar listo en diciembre de 2026. Ese documento será el que permita establecer cuál es la alternativa técnicamente más conveniente para una posible expansión hacia esa zona de la capital.
La obra todavía no empieza
Las perforaciones no significan que la construcción hacia Calderón haya comenzado ni que exista todavía una ruta definitiva. Se trata de una etapa de estudios previa a cualquier decisión de obra.
Este trabajo forma parte de una consultoría más amplia contratada por el Municipio a la empresa TYPSA. El paquete incluye los estudios definitivos para extender el Metro desde El Labrador hasta La Ofelia, el perfilamiento hacia Calderón y una evaluación para fortalecer la operación de la línea actual.
Mientras esos estudios avanzan, la expansión hacia Calderón sigue siendo una posibilidad en planificación. La ruta, las estaciones y las características de la futura infraestructura dependerán de lo que revelen ahora esas muestras tomadas bajo el suelo del norte de Quito.


