El 3-0 ante Cumbayá terminó de confirmar el descenso de El Nacional a Segunda Categoría. La caída venía anunciándose desde días atrás y se suma a meses de deudas, sanciones, problemas judiciales y una estructura financiera debilitada.
El Nacional venía prácticamente condenado desde la derrota ante Deportivo Santo Domingo del 17 de septiembre, pero el 3-0 frente a Cumbayá terminó de cerrar cualquier posibilidad matemática de permanencia y confirmó definitivamente su descenso a Segunda Categoría.
El golpe no nació en una sola noche. La caída fue el desenlace de una temporada marcada por malos resultados, sanciones, deudas y una crisis institucional que venía debilitando al club desde mucho antes.
El 3-0 terminó de confirmar una caída anunciada
La derrota ante Deportivo Santo Domingo ya había dejado a El Nacional al borde del descenso. Algunos medios llegaron incluso a darlo por consumado debido a la diferencia de puntos y al escenario prácticamente irreversible que enfrentaba el equipo.
Sin embargo, todavía existía una combinación matemática que mantenía una mínima posibilidad de permanencia. Esa opción desapareció definitivamente la noche del 25 de septiembre, cuando Cumbayá ganó 3-0 en el estadio La Cocha.
El Nacional cerró ese partido con una campaña marcada por apenas tres victorias, seis empates y 18 derrotas, números que reflejan la profundidad del problema deportivo.
Al final del encuentro, varios jugadores quedaron visiblemente afectados sobre el césped. La imagen resumía una temporada en la que muchos juveniles tuvieron que asumir protagonismo en medio de una estructura institucional debilitada.
Dos descensos en menos de un año
El golpe tiene un peso adicional porque no se trata de un descenso aislado. El Nacional perdió la categoría principal en diciembre de 2025 y menos de un año después volvió a caer, esta vez desde Serie B hacia Segunda Categoría.
Para uno de los clubes más laureados del fútbol ecuatoriano, la secuencia representa una ruptura histórica. El Nacional, único equipo del país con dos tricampeonatos nacionales, deberá ahora competir fuera de las dos principales categorías profesionales.
El reto deportivo será volver a construir un plantel competitivo y superar un camino de ascenso mucho más complejo, pero esa no es la única tarea pendiente.
La crisis también se jugó fuera de la cancha
La caída deportiva estuvo acompañada por una situación financiera y administrativa cada vez más compleja. Durante la temporada, el club perdió puntos por incumplimientos con acreedores y llegó incluso a registrar saldo negativo en la tabla.
El déficit institucional ronda los USD 12 millones, mientras existen procesos judiciales, obligaciones pendientes, embargos y retenciones que han limitado la capacidad del club para operar con normalidad.
La falta de liquidez también afectó el funcionamiento cotidiano. En septiembre se conoció que la institución atravesaba dificultades para sostener su sistema contable habitual y que parte de la gestión financiera se realizaba mediante archivos de Excel.
Reportes publicados durante la crisis señalaban que el club percibía alrededor de USD 40.000 mensuales cuando necesitaba aproximadamente USD 110.000 para cubrir su operación. Esa brecha ayuda a entender por qué los problemas no se limitaron al rendimiento deportivo.
Las sanciones agravaron el panorama
A los malos resultados se sumaron descuentos de puntos relacionados con obligaciones económicas pendientes. Esas sanciones redujeron todavía más el margen de maniobra de un equipo que ya tenía dificultades para sostenerse en la tabla.
La combinación de resultados adversos, sanciones administrativas y problemas financieros convirtió la permanencia en una tarea cada vez más difícil durante el transcurso de la temporada.
Por eso, aunque la derrota ante Cumbayá fue la que terminó de confirmar matemáticamente el descenso, la caída venía construyéndose mucho antes.
Responsabilidades todavía en disputa
La discusión sobre quién debe asumir la responsabilidad continúa abierta. El expresidente Marco Pazos reconoció responsabilidad por el descenso a Serie B, aunque también sostuvo que recibió obligaciones heredadas de administraciones anteriores y que una parte importante de los recursos de su gestión se destinó a cubrir esas deudas.
Esa versión forma parte del debate interno de un club que ha pasado por distintas dirigencias, sanciones y dificultades económicas en los últimos años. No existe una sola explicación que resuma por completo cómo El Nacional llegó a este punto.
El reto ahora es reconstruirse
El descenso obliga a El Nacional a mirar más allá de la temporada que acaba de perder. Volver al fútbol profesional dependerá de lo que pueda hacer dentro de la cancha, pero también de su capacidad para ordenar las cuentas, resolver obligaciones y recuperar estabilidad institucional.
El 3-0 ante Cumbayá fue el cierre definitivo de una historia que llevaba meses escribiéndose. El Nacional terminó reflejando en la cancha una crisis que ya venía creciendo fuera de ella.


