El Municipio prevé iniciar la restauración y reforestación de las zonas afectadas cuando termine la época seca. El plan contempla especies nativas, monitoreo técnico, participación ciudadana y el uso de drones para dispersar semillas.
Quito se prepara para pasar de la emergencia provocada por los incendios forestales a una etapa de recuperación de los ecosistemas afectados. El Municipio anunció que los trabajos de restauración ambiental comenzarán cuando las condiciones climáticas sean adecuadas y el suelo haya terminado de enfriarse.
El cerro Casitagua, donde el fuego afectó aproximadamente 300 hectáreas, se encuentra entre las zonas que tendrán atención prioritaria. La Vicentina, con unas 12 hectáreas afectadas, también figura entre los sectores que requieren intervención.
La recuperación no comenzará de inmediato
Las autoridades ambientales explican que reforestar una zona recién afectada por el fuego requiere esperar. Primero deben mejorar las condiciones del terreno y concluir la época seca para que las acciones de recuperación tengan mayores posibilidades de éxito.
La propuesta municipal plantea una restauración socioecológica, es decir, un proceso que no se limite a plantar árboles, sino que incluya seguimiento técnico, participación de las comunidades y acompañamiento de universidades y otros actores.
Especies nativas para recuperar los ecosistemas
El Municipio prevé utilizar especies adaptadas a las condiciones del ecosistema altoandino de Quito.
Entre las plantas consideradas están:
- Pumamaqui.
- Cholán.
- Aliso.
- Nogal.
- Guaba.
- Arrayán.
- Pusupato.
- Yalomán.
La selección busca contribuir a recuperar la cobertura vegetal, mejorar las condiciones del suelo y favorecer el retorno de fauna a las zonas afectadas.
Drones para llegar a zonas de difícil acceso
Uno de los componentes tecnológicos del plan será el uso de drones para dispersar semillas en quebradas y sectores donde las condiciones del terreno dificultan una intervención convencional.
Esta estrategia ya forma parte de un programa de restauración ambiental del Municipio. En marzo de 2026 se anunció un proyecto para recuperar 412 hectáreas mediante la dispersión de semillas nativas en zonas de difícil acceso y con pendientes pronunciadas.
La primera fase contempla especies como el llantén y el quishuar, este último con características de resistencia al fuego y la sequía y capacidad para contribuir a la estabilización de laderas.
Cerca de 1.300 hectáreas afectadas en 2026
El balance municipal hasta el 21 de septiembre señala que los incendios forestales han afectado casi 1.300 hectáreas en Quito durante 2026. La cifra es menor que la registrada en 2024, cuando aproximadamente 1.800 hectáreas resultaron afectadas.
Sin embargo, las autoridades advierten que el impacto ambiental no puede medirse únicamente por la superficie quemada. Los incendios también destruyen vegetación, refugios y fuentes de alimento para la fauna silvestre, además de afectar ecosistemas que cumplen funciones relacionadas con el agua y la estabilidad del suelo.
Municipio busca sumar a ciudadanos y empresas
La recuperación de las zonas afectadas requerirá la participación de distintos sectores. El Municipio prevé convocar a ciudadanos, universidades, empresas privadas, cámaras, sectores productivos e instituciones públicas para participar en las acciones de restauración.
El proceso busca retomar experiencias de reforestación desarrolladas anteriormente en la capital y convertir la recuperación de las áreas quemadas en una estrategia de largo plazo para fortalecer el cinturón verde de Quito.
La prevención continúa siendo clave
Mientras se prepara la restauración, las autoridades mantienen el llamado a evitar actividades que puedan generar nuevos incendios.
El Municipio informó que ha destinado USD 7,5 millones a acciones de prevención y ha insistido en la necesidad de que la ciudadanía evite quemas de desechos y reporte oportunamente situaciones de riesgo.
La recuperación ambiental, por tanto, será una tarea posterior al control del fuego, pero la prevención seguirá siendo fundamental para evitar que nuevas áreas naturales de Quito vuelvan a ser afectadas.


