El 33% de los trabajadores ecuatorianos utiliza cuentas personales de IA para realizar actividades laborales, una práctica que puede exponer información sensible y dificultar el control de los datos corporativos.
La inteligencia artificial ya forma parte de las actividades cotidianas de muchas empresas en Ecuador. Sin embargo, su incorporación no siempre ocurre bajo políticas internas, herramientas autorizadas o controles de seguridad. Esta práctica, conocida como ‘Shadow AI’ o IA en la sombra, genera nuevos desafíos para las organizaciones.
De acuerdo con un informe de la empresa de ciberseguridad GMS publicado en septiembre de 2026, el 66% de los empleados de organizaciones ecuatorianas afirma utilizar herramientas de inteligencia artificial todos los días. Al mismo tiempo, alrededor del 70% considera que en sus lugares de trabajo existe una preparación básica o importantes brechas para utilizar esta tecnología.
Uno de los datos que genera mayor preocupación es que el 33% de los trabajadores utiliza cuentas personales de inteligencia artificial para actividades relacionadas con su trabajo. Cuando estas herramientas no han sido aprobadas o supervisadas por la organización, se configura el fenómeno conocido como Shadow AI.
¿Qué es la ‘Shadow AI’?
Se denomina Shadow AI al uso de herramientas de inteligencia artificial por parte de colaboradores sin la autorización, supervisión o conocimiento de los equipos de tecnología y seguridad de una empresa.
El fenómeno puede surgir por razones prácticas: un empleado utiliza una plataforma para redactar un documento, resumir información, analizar datos, generar una presentación o automatizar una tarea y, posteriormente, incorpora esa herramienta a sus actividades habituales.
El problema aparece cuando para realizar esas tareas se introducen datos de clientes, información financiera, documentos internos, propiedad intelectual, contratos o datos personales en plataformas que la organización no ha evaluado previamente.
Cloudflare identifica entre los principales riesgos de la Shadow AI la ampliación de la superficie de ataque y la posible exposición de información confidencial.
El desafío no es solamente tecnológico
La expansión de estas herramientas plantea un reto de gobernanza para las empresas. No basta con decidir qué plataformas están permitidas: también es necesario establecer qué información puede procesarse mediante IA, quién puede utilizar determinadas herramientas y bajo qué controles.
IBM señala que la IA en la sombra puede generar riesgos relacionados con fugas de información, cumplimiento normativo y reputación corporativa, precisamente porque los equipos de TI desconocen qué aplicaciones están siendo utilizadas y qué información reciben.
En Ecuador, además, la protección de datos personales adquiere especial relevancia. La Superintendencia de Protección de Datos Personales señala que las organizaciones que utilizan sistemas de IA para tratar datos personales deben cumplir con los principios, derechos y obligaciones establecidos en la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales, bajo un enfoque basado en riesgos y con medidas de seguridad proporcionales.
La IA seguirá creciendo en las empresas
El uso empresarial de inteligencia artificial continúa expandiéndose en Ecuador. Un reporte citado por Primicias señala que sectores como la banca, el retail y la agroindustria están entre los que lideran la adopción de estas tecnologías en 2026.
El desafío para las organizaciones está, por tanto, en combinar productividad e innovación con políticas claras de seguridad y protección de información.
La Shadow AI muestra una nueva realidad: la empresa puede estar utilizando mucha más inteligencia artificial de la que sus propios equipos de tecnología conocen. El reto pasa por identificar esas herramientas, establecer reglas de uso y crear una cultura interna que permita aprovechar la IA sin comprometer información sensible.


