La activista polaca llevaba más de tres meses en el Centro Forense de Santa Elena. Sus allegados esperaban trasladar el cuerpo a Quito para luego repatriarlo a Polonia, pero el trámite fue suspendido por documentos pendientes.
La entrega del cadáver de Mónika Martyna Koniuszek, conocida en Ecuador como Mónika Silva, fue suspendida este 10 de septiembre de 2026, pese a que estaba previsto que sus restos fueran trasladados a Quito y posteriormente repatriados a Polonia. La decisión generó reclamos entre familiares, amigos y organizaciones de derechos humanos que acompañan el caso.
La activista polaca, defensora de temas ambientales y anticorrupción, fue encontrada muerta el 8 de junio de 2026 en su vivienda en la comuna Montañita, provincia de Santa Elena. Su cuerpo permanece desde entonces en el Centro Forense de la provincia.
¿Por qué no entregaron el cuerpo?
Según Lita Martínez, directora del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (CEPAM), durante la mañana representantes de la organización y del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) recibieron la indicación de que se tramitaría la entrega del cuerpo.
Sin embargo, posteriormente, en el Centro Forense de Santa Elena se les comunicó que la autorización no podía concretarse porque el documento debía establecer el nombre específico de la persona autorizada para retirar los restos.
Los representantes de las organizaciones señalaron que la madre de Silva había otorgado un poder al equipo jurídico del CEPAM y al CDH para realizar las gestiones en su nombre.
A esto se sumó la falta de un documento del Ministerio de Salud Pública, otro de los requisitos que retrasó el procedimiento.
Más de ocho horas de espera
La situación provocó indignación entre amigos y activistas que permanecieron durante más de ocho horas en los exteriores del Centro Forense de Santa Elena.
Desde Quito había llegado incluso un ataúd térmico destinado a trasladar los restos hasta la capital, antes de continuar con el proceso de repatriación hacia Polonia.
Comuneros y allegados de Montañita acudieron para despedir a la activista. Algunos llevaron pancartas y mensajes en su memoria, mientras reclamaban que se esclarezcan las circunstancias de su muerte.
La investigación cambió después de la necropsia
El caso de Mónika Silva ha generado especial atención debido a que la primera versión sobre su muerte fue posteriormente cuestionada por los resultados de la necropsia.
Inicialmente, el hecho fue presentado como un presunto suicidio. Sin embargo, el examen médico-legal determinó que se trataba de una muerte violenta, con indicios compatibles con estrangulamiento mecánico y un golpe contundente en la cabeza.
Por ello, la investigación continúa para determinar qué ocurrió en la vivienda de la activista y establecer responsabilidades.
Su familia quiere nuevas experticias en Polonia
Los representantes de las organizaciones que acompañan a la familia han señalado que uno de los objetivos de la repatriación es que el cuerpo pueda ser sometido a nuevas experticias en Polonia, a pedido de sus familiares.
La expectativa es que estos procedimientos aporten nuevos elementos para esclarecer las circunstancias de su muerte.
Mientras tanto, el cuerpo de Mónika Silva continúa en el Centro Forense de Santa Elena a la espera de que se completen los trámites necesarios para su entrega y posterior traslado.
Pie de foto: Amigos y activistas de Mónika Silva permanecieron en los exteriores del Centro Forense de Santa Elena mientras esperaban la entrega de sus restos para su repatriación a Polonia.


