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Día Mundial para la Prevención del Suicidio: hablar a tiempo también puede salvar una vida

Diana Penafiel
3 Min Read
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca abrir conversaciones responsables sobre salud mental y acompañamiento.

Cada 10 de septiembre, el mundo pone sobre la mesa un tema que todavía cuesta conversar. Más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año y la prevención también empieza por escuchar, preguntar y acompañar sin juzgar.

La dimensión del problema sigue siendo enorme. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año. Además, es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años a escala mundial.

Detrás de cada cifra hay familias, amigos, compañeros de trabajo y comunidades que también quedan atravesados por una pérdida. Y no existe una sola explicación: pueden intervenir circunstancias personales, familiares, sociales, económicas, psicológicas y de salud.

En Ecuador, durante 2024 se registraron 13.886 atenciones relacionadas con comportamiento suicida, principalmente en establecimientos del primer nivel de atención. Ese mismo año, la línea 171, opción 6, atendió 334 llamadas vinculadas con salud mental e intervención en crisis.

Preguntar no “pone ideas en la cabeza”

Uno de los temores más comunes es pensar que hablar directamente con alguien sobre suicidio puede empeorar la situación. La evidencia apunta en otra dirección.

Preguntar con respeto si una persona está pensando en hacerse daño puede darle la oportunidad de expresar lo que está viviendo. Escuchar sin juzgar, no minimizar lo que siente y ayudarla a buscar apoyo puede ser un primer paso importante.

No hace falta tener la respuesta perfecta. Frases como “¿cómo te estás sintiendo realmente?” o “¿quieres que busquemos ayuda juntos?” pueden abrir una conversación que quizá esa persona no sabía cómo iniciar.

Acompañar también es prevenir

Cuando alguien expresa que no quiere seguir viviendo, habla de hacerse daño o existe un riesgo inmediato, no debe quedarse solo. La recomendación es buscar apoyo profesional y contactar a los servicios de emergencia cuando sea necesario.

La prevención tampoco puede recaer únicamente en quien atraviesa una crisis o en su familia. La OMS insiste en que los sistemas de salud, instituciones educativas, lugares de trabajo, medios de comunicación y gobiernos también tienen un papel en crear entornos donde pedir ayuda sea posible y recibir atención no dependa de llegar al límite.

El 10 de septiembre sirve para recordar el tema, pero la conversación no debería durar un solo día. Preguntar, escuchar y acompañar no resuelve por sí solo una crisis, pero puede ayudar a que alguien no tenga que enfrentarla en silencio.

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