Tres grandes sismos registrados en Venezuela, Colombia y Perú reavivaron la preocupación por una posible “oleada sísmica” en la región. Los expertos aclaran que estos eventos no están conectados y que un terremoto no puede predecirse.
Sudamérica ha registrado una actividad sísmica particularmente intensa durante 2026. Entre junio y agosto, Venezuela, Colombia y Perú fueron escenario de grandes terremotos, lo que generó preocupación entre ciudadanos y abrió nuevamente el debate sobre si existe una relación entre estos eventos.
Sin embargo, los especialistas descartan que exista una conexión causal entre los terremotos. Según el Instituto Geofísico de Ecuador, cada evento responde a la dinámica particular de las placas tectónicas y de las fallas presentes en cada territorio.
¿2026 es un año excepcional para los terremotos?
El análisis realizado por PRIMICIAS con información histórica del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) muestra que los años con mayor cantidad de terremotos en Sudamérica presentan períodos de actividad elevada, aunque estos no siguen un patrón fijo.
En el caso de sismos superiores a magnitud 6, los principales picos registrados desde 1900 ocurrieron en:
- 1960: 34 terremotos.
- 1985: 26 terremotos.
- 2010: 36 terremotos.
Estos registros podrían sugerir intervalos cercanos a 25 años entre algunos períodos de alta actividad. Sin embargo, los expertos advierten que no existe una periodicidad matemática que permita anticipar cuándo ocurrirá un terremoto.
Por ejemplo, en 2015 se contabilizaron 30 terremotos, apenas cinco años después del máximo registrado en 2010. También hubo años consecutivos con niveles elevados, como 1985 y 1987.
Tres grandes terremotos en pocas semanas
La percepción de una “oleada sísmica” aumentó después de tres eventos importantes registrados en la región:
- 24 de junio de 2026: doble terremoto en Venezuela.
- 10 de agosto de 2026: terremoto de magnitud 7,4 en Colombia.
- 20 de agosto de 2026: terremoto en Ayacucho, Perú.
El caso peruano tiene una particularidad: el Instituto Geofísico del Perú registró una magnitud de 7,2, mientras que el USGS posteriormente revisó el evento a 6,7, por lo que no aparece entre los terremotos de magnitud superior a 7 utilizados en algunos análisis internacionales.
2026 está entre los años más activos
Entre enero y agosto de 2026, Sudamérica acumuló nueve sismos superiores a magnitud 6.
Con esa cifra, 2026 ocupa actualmente el puesto 26 entre 122 años dentro del registro histórico global analizado desde 1900. En cuanto específicamente a terremotos superiores a magnitud 7, el año se encuentra dentro del Top 12 de Sudamérica.
Solo tres años superan claramente el registro de 2026 en este indicador: 1960, con siete sismos; 1987, con cinco; y 2010, con cuatro.
¿Los terremotos de Venezuela, Colombia y Perú están relacionados?
La respuesta de los especialistas es no.
Sandro Vaca, director subrogante del Instituto Geofísico de Ecuador, explicó que los terremotos que se perciben como una seguidilla corresponden a procesos tectónicos diferentes.
Las placas se cargan de energía y se fracturan de acuerdo con la dinámica de cada zona. Por eso, que varios terremotos de gran magnitud ocurran en un período relativamente corto no significa que uno provoque al siguiente.
El Instituto Geofísico ya había explicado que los sismos registrados recientemente en Colombia y Venezuela responden a diferentes fuentes sísmicas y que no existe evidencia científica de una supuesta “migración sísmica” hacia Ecuador.
Ecuador también mantiene una amenaza sísmica
Que los terremotos de otros países no estén relacionados con Ecuador no significa que el país esté libre de riesgo.
Ecuador se encuentra en una zona de alta actividad tectónica, principalmente por la interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana. El Instituto Geofísico identifica tres grandes tipos de fuentes sísmicas: la zona de subducción frente a la costa, las fallas superficiales dentro del continente y los sismos producidos a grandes profundidades dentro de la placa que ya se ha hundido bajo el continente.
Una de las zonas que genera especial atención es el norte de la Costa ecuatoriana. Allí se han registrado terremotos importantes en distintos períodos, como los de 1958 y 1979, con magnitudes de 7,7 y 8,1, respectivamente.
El terremoto del 16 de abril de 2016, de magnitud 7,8, también mostró la capacidad destructiva de la zona de subducción frente a Ecuador.
Los terremotos no se pueden predecir
Uno de los principales mensajes de los especialistas es evitar interpretaciones que anuncien un terremoto próximo basándose en la actividad reciente.
El USGS señala que un aumento o disminución temporal de la actividad sísmica forma parte de las fluctuaciones normales y no constituye un indicador de que un gran terremoto sea inminente.
En la misma línea, Sandro Vaca sostiene que los sismos de gran magnitud pueden ocurrir en cualquier momento, por lo que la preparación debe ser permanente.
Esto implica fortalecer las construcciones, conocer las rutas de evacuación, preparar una mochila de emergencia y mantener información de fuentes oficiales.


