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Esmeraldas transforma las historias de desplazamiento en memoria, cultura y oportunidades

July Ruiz
5 Min Read
Mujeres colombianas y esmeraldeñas elaboraron telares como parte del proyecto “Arropamiento: más allá de las fronteras”, realizado en Esmeraldas.

El proyecto “Arropamiento: más allá de las fronteras” reunió a ciudadanos colombianos y ecuatorianos para recordar a las víctimas del conflicto armado colombiano mediante arte, gastronomía y emprendimientos.

En Esmeraldas, las historias de quienes tuvieron que abandonar Colombia a causa del conflicto armado encontraron una nueva forma de ser contadas: a través del arte, la cultura y los emprendimientos.

El proyecto “Arropamiento: más allá de las fronteras” reunió a ciudadanos colombianos y ecuatorianos en una jornada realizada el viernes 4 de septiembre, en los exteriores del edificio de la Municipalidad de Esmeraldas. La iniciativa se desarrolló en el marco del Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado de Colombia.

La propuesta buscó convertir la memoria del desplazamiento y la violencia en un espacio de encuentro e integración entre las comunidades de ambos países.

Los telares como símbolo de memoria

Uno de los elementos centrales de la jornada fueron los telares elaborados por mujeres colombianas y esmeraldeñas mediante un trabajo conjunto de costura.

La actividad fue planteada como una herramienta de resocialización y construcción de memoria a través del arte. Los lienzos, de varios metros de altura y con mensajes relacionados con la paz, fueron colocados desde la terraza del Palacio Municipal.

Para Margot Bastidas, cónsul de Colombia en Esmeraldas, este tipo de iniciativas también permite reconocer el aporte de la población colombiana que actualmente forma parte de la vida social y económica de la provincia.

Cerca de 3.800 víctimas están registradas en Esmeraldas

Detrás de esta jornada cultural existe una realidad marcada por el desplazamiento.

Según el Registro Único de Víctimas de la Unidad para las Víctimas de Colombia, aproximadamente 3.780 personas víctimas del conflicto armado colombiano están registradas en Esmeraldas.

Estas personas han sido afectadas por alrededor de 6.065 hechos victimizantes, entre ellos desplazamiento forzado, amenazas, homicidios, desapariciones, secuestros, tortura, violencia sexual, pérdida de bienes y lesiones físicas y psicológicas. También constan casos de niños, niñas y adolescentes vinculados al conflicto.

Una parte importante de esta población proviene de zonas del sur de Nariño, la costa Pacífica del Chocó y Putumayo. Algunas familias ingresaron a Ecuador por el puente de Mataje, en el norte de Esmeraldas.

Del desplazamiento al emprendimiento

La jornada también mostró otra dimensión de estas historias: la capacidad de reconstruir proyectos de vida después del desplazamiento.

Durante el encuentro se realizó una feria gastronómica y cultural con 22 emprendedores y microempresarios colombianos y ecuatorianos.

Los visitantes pudieron encontrar productos tradicionales como lechona, buñuelos, pandebonos, champús, natilla, arroz con leche y otros dulces. También participó la etnia épera, que presentó productos de cestería y bisutería elaborados artesanalmente.

Uno de los participantes fue Eliseo Castro, originario de El Charco, en la costa del Pacífico de Nariño. Castro llegó a San Lorenzo del Pailón después de ser desplazado por la violencia de grupos irregulares en su localidad.

Posteriormente se trasladó a Esmeraldas, donde junto con su familia construyó un emprendimiento dedicado a la elaboración de productos a base de frutas, actividad que mantiene desde hace aproximadamente seis años.

Un puente entre dos comunidades

Además de las actividades culturales, el encuentro permitió visibilizar los mecanismos de apoyo disponibles para las víctimas colombianas.

El Consulado de Colombia en Esmeraldas, ubicado en el sector de Las Palmas, cuenta con una Oficina de Atención de la Ley de Víctimas. Allí las personas pueden declarar los hechos de los que fueron víctimas, información que posteriormente es remitida a las autoridades colombianas para su análisis y eventual incorporación al Registro Único de Víctimas.

De esta manera, la memoria no se limita al recuerdo. También puede convertirse en una puerta para acceder a mecanismos institucionales de reconocimiento y acompañamiento.

Arte para hablar de paz

La alcaldesa subrogante de Esmeraldas, Laura Yagual, destacó que el encuentro busca fortalecer el tejido social y reconocer las historias de resiliencia de las familias colombianas y ecuatorianas que comparten territorio.

El proyecto “Arropamiento: más allá de las fronteras” terminó convirtiéndose así en un espacio donde memoria, identidad, interculturalidad y emprendimiento se encuentran.

En una provincia marcada por su cercanía geográfica y cultural con Colombia, la iniciativa plantea una idea central: recordar el pasado también puede servir para construir vínculos y abrir oportunidades hacia el futuro.

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