El deterioro de las redes de alcantarillado, la falta de mantenimiento y las tuberías que ya superaron su vida útil aumentan la vulnerabilidad del país ante las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.
Más de 140 ciudades de Ecuador podrían enfrentar inundaciones ante el desarrollo del fenómeno de El Niño, según una advertencia realizada por Hernán Mendoza, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Saneamiento y Ambiente.
El especialista explicó que el riesgo no depende únicamente de la intensidad de las lluvias. Una parte importante de la vulnerabilidad se encuentra en los sistemas de alcantarillado, drenaje y tuberías, muchos de los cuales presentan deterioro o requieren mantenimiento.
Actualmente, 143 cantones y 491 parroquias, principalmente de la región Litoral, presentan un riesgo elevado de inundaciones.
Redes de alcantarillado presentan altos niveles de deterioro
Uno de los principales problemas identificados está relacionado con el estado de las redes de tuberías.
Según Mendoza, entre el 40% y 50% de las redes presentan niveles de colapso, principalmente debido a la acumulación de sedimentos y al deterioro de la infraestructura.
Además, existen tuberías que ya superaron su vida útil. En algunos municipios, incluso, no existen catastros completos que permitan conocer con precisión dónde están ubicadas las redes y cuál es su estado.
Esto dificulta la planificación de trabajos preventivos y la identificación de los puntos que requieren atención prioritaria.
El 47% de las redes son combinadas
Otro factor que aumenta la vulnerabilidad es el tipo de sistema utilizado.
Aproximadamente el 47% de las redes del país son combinadas, es decir, reciben tanto aguas lluvias como aguas residuales.
Cuando se registran precipitaciones intensas, estas redes deben transportar grandes volúmenes de agua en períodos cortos. Si su capacidad está reducida por sedimentos, daños o falta de mantenimiento, el sistema puede colapsar y provocar acumulaciones de agua e inundaciones urbanas.
Falta de mantenimiento incrementa el riesgo
Mendoza estima que entre 35% y 40% del riesgo de inundaciones urbanas estaría relacionado con la falta de mantenimiento profundo de los sistemas de drenaje.
El problema puede comenzar mucho antes de que llegue la lluvia: colectores llenos de sedimentos, tuberías deterioradas y sistemas que ya no tienen capacidad suficiente reducen las posibilidades de evacuar rápidamente el agua.
El especialista también señaló que el costo de reparar los daños puede ser considerablemente mayor que el de realizar trabajos preventivos.
Según Mendoza, por cada dólar destinado a prevención que no se utiliza correctamente, posteriormente podrían requerirse entre USD 10 y USD 15 para reparación.
Municipios deben priorizar las zonas críticas
Ante la alerta roja vigente por El Niño, los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) tienen un papel fundamental en la prevención.
De acuerdo con Mendoza, actualmente se trabaja en un plan para identificar las intervenciones prioritarias y actuar sobre los puntos donde existe mayor riesgo.
Una de las acciones planteadas es la limpieza de los principales colectores, con el objetivo de recuperar capacidad de drenaje antes de que se presenten las lluvias más intensas.
El especialista considera necesario distinguir entre las obras urgentes y aquellas que pueden ejecutarse posteriormente, debido al tiempo disponible y a los recursos existentes.
Todavía existe margen para prevenir
Pese al nivel de riesgo, Mendoza considera que todavía es posible reducir los efectos del fenómeno climático.
“Todavía hay tiempo para reducir el impacto de El Niño”, señaló durante una entrevista con Teleamazonas.
Los datos técnicos citados en el informe muestran un incremento de aproximadamente 4 °C en la temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2. Además, se registran anomalías del nivel del mar de entre 28 y 33 centímetros en estaciones costeras.
Estas condiciones forman parte del escenario climático que las autoridades mantienen bajo vigilancia.
1,4 millones de personas están expuestas
El riesgo también tiene una dimensión humana.
De acuerdo con los datos recogidos en torno a la declaratoria presentada el 29 de agosto de 2026, alrededor de 1,4 millones de personas están expuestas y aproximadamente 1,2 millones podrían enfrentar impactos directos relacionados con el fenómeno.
La población ubicada en zonas susceptibles a inundaciones, especialmente en sectores de la Costa, figura entre los grupos que requieren mayor atención preventiva.
¿Qué pueden hacer los municipios?
Las acciones preventivas deben concentrarse en recuperar la capacidad de los sistemas de drenaje antes de que se produzcan precipitaciones fuertes.
Entre las medidas prioritarias están:
- Limpiar colectores y sistemas de drenaje.
- Revisar tuberías que hayan superado su vida útil.
- Identificar puntos críticos de inundación.
- Actualizar los catastros de las redes de alcantarillado.
- Verificar la capacidad de los sistemas ante lluvias intensas.
- Priorizar obras en las zonas con mayor exposición.
- Mantener activos los mecanismos de monitoreo y respuesta.
La planificación resulta especialmente importante en las ciudades que dependen de redes combinadas para evacuar aguas lluvias y residuales.
Las próximas semanas serán determinantes
El escenario de El Niño plantea un desafío que combina factores climáticos con problemas acumulados de infraestructura.
Para los especialistas, la preparación no debe limitarse a responder cuando comiencen las lluvias. También implica recuperar sistemas de drenaje, limpiar colectores y conocer con precisión el estado de las redes existentes.
Con 143 cantones y 491 parroquias identificados dentro de zonas de riesgo elevado, las próximas semanas serán importantes para determinar cuánto puede reducirse la vulnerabilidad antes de que se intensifiquen las precipitaciones.
La prevención, en este contexto, será uno de los principales factores para disminuir el impacto de posibles inundaciones en Ecuador.


