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Arreglarse el cabello también puede contaminar el aire que respiras: estas son las partículas que llegan a los pulmones

July Ruiz
6 Min Read
El uso de productos capilares con herramientas de calor puede generar nanopartículas que llegan profundamente al sistema respiratorio.

Un estudio de la Universidad Purdue encontró que utilizar productos capilares con herramientas de calor puede generar más de 10.000 millones de nanopartículas durante una sesión de 10 a 20 minutos.

Una actividad cotidiana como alisar, rizar o secar el cabello podría estar generando una exposición a contaminantes mucho mayor de lo que se pensaba. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Purdue, en Estados Unidos, identificó que determinados productos capilares, al entrar en contacto con temperaturas elevadas, pueden producir enormes cantidades de nanopartículas suspendidas en el aire.

El hallazgo resulta especialmente llamativo porque la contaminación generada durante estas rutinas puede alcanzar niveles comparables a los de permanecer en una zona con tráfico vehicular intenso. En una sesión de entre 10 y 20 minutos, el modelo de exposición estimó que más de 10.000 millones de nanopartículas pueden depositarse en el sistema respiratorio.

¿Cómo se generan las nanopartículas?

El problema aparece principalmente cuando productos como cremas, lociones, sérums o protectores capilares son sometidos a temperaturas elevadas mediante planchas, rizadores u otros aparatos.

Los investigadores encontraron que cuando la temperatura supera aproximadamente los 150 °C, determinados componentes de los productos se volatilizan rápidamente y pueden transformarse en nuevas partículas suspendidas en el aire.

Uno de los compuestos que llamó la atención de los científicos es el D5 siloxano, un ingrediente utilizado en numerosos productos cosméticos debido a propiedades como su estabilidad térmica y capacidad para proporcionar una textura suave al cabello.

El calor favorece que este y otros compuestos pasen al aire y posteriormente participen en procesos que generan nanopartículas.

Las partículas más pequeñas son las que más preocupan

No todas las partículas contaminantes tienen el mismo comportamiento dentro del organismo.

Las denominadas partículas ultrafinas, aquellas con diámetros inferiores a 100 nanómetros, pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio. La EPA explica que las partículas ultrafinas pueden depositarse principalmente en las vías respiratorias periféricas y los alvéolos, que constituyen la zona más profunda de los pulmones.

En el estudio de Purdue, el modelado de deposición respiratoria encontró que la mayor parte de la dosis generada durante las rutinas de peinado podía alcanzar precisamente la región pulmonar profunda.

Una rutina cotidiana puede generar miles de millones de partículas

Para realizar la investigación, los científicos reprodujeron rutinas de cuidado capilar en un espacio experimental diseñado para estudiar las emisiones contaminantes.

Los participantes utilizaron productos que ellos mismos empleaban habitualmente y herramientas como planchas, rizadores y aparatos para ondular el cabello. Se analizaron diferentes temperaturas y condiciones de ventilación para aproximarse a situaciones reales.

Los resultados mostraron concentraciones de nanopartículas de entre 10.000 y más de 100.000 partículas por centímetro cúbico cuando las herramientas alcanzaban temperaturas superiores a 150 °C. Las partículas menores de 100 nanómetros representaron más del 95% del número total cuando las temperaturas superaron aproximadamente los 182 °C.

El baño puede convertirse en un espacio de exposición

La ventilación aparece como uno de los factores más importantes.

Cuando una persona utiliza productos capilares en un espacio pequeño y poco ventilado, las sustancias liberadas pueden permanecer suspendidas en el aire y aumentar la cantidad que posteriormente se inhala.

Por eso, los investigadores recomiendan utilizar extractores o ventilación adecuada durante estas rutinas. Si es posible, también plantean reducir el uso de productos que contengan compuestos capaces de volatilizarse con el calor.

¿Esto significa que dejar de usar productos para el cabello es obligatorio?

No necesariamente.

Los investigadores no plantean que una rutina ocasional de cuidado capilar vaya a provocar por sí sola una enfermedad. El estudio busca llamar la atención sobre una fuente de exposición a nanopartículas que hasta ahora había recibido poca atención.

Además, los efectos concretos de esta exposición cotidiana todavía requieren más investigación. La propia investigación señala que los riesgos asociados con estas emisiones secundarias aún están menos caracterizados que los de otras fuentes de contaminación.

El calor es el elemento clave

El estudio sí permite identificar una relación clara: a mayor temperatura, mayor formación de nanopartículas cuando existen determinados productos capilares.

Por eso, una medida sencilla para reducir la exposición es limitar la combinación de productos y temperaturas muy elevadas. Cuando el uso de herramientas de calor sea necesario, mejorar la circulación del aire puede disminuir la concentración de sustancias suspendidas en el ambiente.

Una nueva mirada sobre la contaminación dentro de casa

La investigación amplía la conversación sobre contaminación del aire. No todas las fuentes están en las calles, los vehículos o las industrias.

Algunas pueden encontrarse dentro del hogar y estar relacionadas con actividades aparentemente inofensivas. El cuidado personal, los productos cosméticos y el uso de calor pueden contribuir a modificar la calidad del aire en espacios cerrados.

El mensaje de los investigadores es, sobre todo, preventivo: reducir el uso de productos capilares cuando sea posible y mantener una buena ventilación, especialmente al utilizar planchas, rizadores o herramientas que alcancen temperaturas elevadas.

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