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Inspeccionan veterinaria de Quito donde murió Lukas; la investigación continúa

July Ruiz
4 Min Read
La UBA inspeccionó la veterinaria donde murió Lukas y continúa con la investigación.

La Unidad de Bienestar Animal revisó el área de peluquería del establecimiento y recibió la versión de sus directivos. En el sitio no existen cámaras de seguridad.

La Unidad de Bienestar Animal (UBA) realizó una inspección este lunes 24 de agosto en una clínica veterinaria del norte de Quito, donde murió Lukas, un perro de seis años que había sido llevado al establecimiento para recibir servicios de peluquería.

Uno de los principales hallazgos de la diligencia fue que no existen cámaras de seguridad en el área específica donde funciona la peluquería, lugar en el que habría permanecido el animal antes de su muerte. Para la UBA, contar con esas imágenes habría sido de utilidad para reconstruir lo ocurrido.

La inspección se realizó después de que la tutora de Lukas, Ana Belén, presentara una denuncia ante la entidad municipal. La mujer había solicitado al establecimiento las grabaciones de seguridad para conocer qué ocurrió durante el tiempo que su mascota permaneció en la veterinaria.

Los directivos explicaron sus protocolos

Durante la intervención, los directivos del establecimiento permitieron el ingreso de los funcionarios de la UBA y explicaron los protocolos utilizados para los servicios de peluquería.

También entregaron a la entidad municipal su versión sobre lo ocurrido con Lukas. De acuerdo con la UBA, esta explicación se basa en la información que los responsables del establecimiento pudieron recopilar con el personal que se encontraba trabajando durante el incidente.

La autoridad municipal aclaró que la investigación todavía no ha concluido y que existen aspectos pendientes por determinar antes de establecer eventuales responsabilidades.

¿Qué ocurrió con Lukas?

El caso se remonta al jueves 20 de agosto, cuando Ana Belén llevó a Lukas, un bichón maltés de seis años, para un corte de pelo, baño, corte de uñas y vacunación.

Según el relato de su tutora, antes de dejarlo informó que el perro era nervioso y pidió que no fuera forzado si no permitía realizarle el procedimiento.

Aproximadamente una hora después, la familia regresó al establecimiento y recibió la noticia de que Lukas había muerto. La versión que la tutora asegura haber recibido señalaba que al animal le colocaron un bozal debido a que se habría puesto agresivo y posteriormente habría sufrido un paro cardíaco.

La mujer cuestionó esta explicación después de observar el cuerpo de su mascota y aseguró haber notado sangre alrededor del hocico y una coloración morada en el cuello y la lengua.

Tras el fallecimiento, solicitó información y documentación al establecimiento para intentar determinar qué sucedió durante el procedimiento.

La UBA mantiene abierta la investigación

La falta de cámaras en el área de peluquería limita una de las vías para reconstruir visualmente los últimos momentos de Lukas. Sin embargo, la UBA continúa recopilando información y revisando los protocolos del establecimiento.

Por ahora, no existe una conclusión oficial sobre las circunstancias que provocaron la muerte del animal. La investigación deberá determinar si existieron incumplimientos o alguna actuación que pueda generar responsabilidades.

El caso ha generado preocupación entre propietarios de mascotas y vuelve a poner en discusión la importancia de contar con protocolos claros, mecanismos de supervisión y condiciones adecuadas de seguridad en los servicios veterinarios y de peluquería animal.

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