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El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas.

July Ruiz
4 Min Read
El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes son de origen zoonótico, lo que evidencia la importancia de fortalecer la vigilancia, la prevención y el trabajo conjunto entre los sectores de salud humana, animal y ambiental. Cuidar una sola salud es proteger el bienestar de todos

Las enfermedades zoonóticas continúan representando uno de los principales desafíos para la salud pública mundial debido a su capacidad de transmitirse entre animales y seres humanos, así como por su estrecha relación con la aparición de enfermedades infecciosas emergentes. En este contexto, el Día Mundial de la Zoonosis, invita a reforzar la prevención, la vigilancia sanitaria y el trabajo conjunto entre los sectores de salud humana, animal y ambiental, bajo el enfoque de una salud interconectada.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 60 % de las enfermedades infecciosas que afectan a las personas son de origen zoonótico, mientras que hasta el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes tienen su origen en los animales. Estas cifras evidencian la estrecha interdependencia entre la salud humana, la salud animal y el ambiente, así como la necesidad de fortalecer estrategias preventivas que permitan reducir el riesgo de transmisión.

Este compromiso abarca tanto a los animales de compañía como a los animales de producción, cuyo cuidado es fundamental para proteger la salud y el bienestar de las comunidades. En los hogares, medidas como la vacunación, la desparasitación y los controles veterinarios periódicos contribuyen a prevenir enfermedades como la rabia, y algunas parasitosis, favoreciendo una convivencia responsable con perros y gatos. De igual manera, en los sistemas de producción animal, la implementación de programas sanitarios, prácticas de bioseguridad y monitoreo veterinario fortalece el bienestar de los animales y ayuda a preservar la inocuidad de los alimentos.

La OMS señala que factores como el crecimiento de la población, los cambios en el uso del suelo, la urbanización, el cambio climático y la mayor interacción entre personas, animales y ecosistemas hacen cada vez más importante adoptar un enfoque preventivo e integral para el manejo de las enfermedades zoonóticas. En este contexto, organismos internacionales coinciden en que la colaboración entre los sectores de salud humana, animal y ambiental resulta esencial para anticiparse a los riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta frente a estas enfermedades.

En este sentido, mantener al día los esquemas de vacunación y desparasitación, acudir periódicamente al médico veterinario, aplicar medidas de bioseguridad en los sistemas de producción y promover buenas prácticas de higiene son acciones fundamentales para proteger tanto la salud de los animales como la de las personas. Estas medidas, además de reducir la circulación de agentes infecciosos, fortalecen la capacidad de prevenir brotes y contribuyen a preservar el bienestar de las comunidades.

«Las zoonosis forman parte de la interacción natural entre animales y seres humanos. La prevención comienza con acciones sencillas pero constantes, como cumplir los esquemas de vacunación y desparasitación, realizar controles veterinarios periódicos y adoptar buenas prácticas de bioseguridad. Estas medidas permiten reducir significativamente el riesgo de transmisión y proteger la salud de las personas, los animales y el ambiente.»

Ana Maria Muñoz/ gerenta de Salud Animal para Boehringer Ingelheim para Ecuador y Perú

Asimismo, enfatizó que la educación y el acceso a información basada en evidencia son fundamentales para fortalecer una cultura de prevención y destacó que la prevención debe entenderse como una responsabilidad compartida entre profesionales de la salud, médicos veterinarios, productores y tutores de animales.

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