Alex Adriel Arellano, un niño de nueve años, enfrenta la hemofilia severa tipo A, una condición genética que le impide coagular la sangre correctamente. Mientras Ecuador se prepara para las Fiestas de Quito y la Navidad, Alex cuenta los días entre sangrados y hospitalizaciones, esperando un medicamento que podría devolverle una infancia normal.
Diagnóstico y Desafíos
- Diagnóstico: A los seis meses, una bolita en el pecho llevó a su madre, Cyndi, a buscar ayuda médica. Tras meses de incertidumbre, el día de su primer cumpleaños recibió el diagnóstico de hemofilia severa.
- Condición: “El cuerpo de mi hijo no coagula ni el 1%”, menciona Cyndi, expresando el temor constante que sienten ante cada caída o rasguño.
Tratamiento y Rutina Médica
- Medicamento: Alex depende del factor VIII, un medicamento intravenoso que debe administrarse cada 15 días. Sin embargo, el acceso a este tratamiento es complicado debido a desabastecimientos y burocracia.
- Hospitalizaciones: En octubre, sufrió dos ingresos de emergencia, cada uno costando más de 4,000 dólares. “Cuando hay medicina, lo atienden en el hospital Albert Gilbert, pero en emergencias, debo buscar alternativas”, explica Cyndi.
La Larga Espera por Medicamentos
Desde inicios de octubre, Alex no ha recibido su dosis. Un error administrativo lo derivó a otro hospital, lo que retrasó aún más su tratamiento. Sin el medicamento, el dolor de Alex se multiplica, y su madre teme el daño progresivo de las articulaciones, conocido como artropatía hemofílica.
La Esperanza de un Mejor Tratamiento
Cyndi y el equipo médico de Alex han encontrado un tratamiento menos invasivo, que se aplica subcutáneamente una vez al mes, mejorando potencialmente su calidad de vida. Aunque está aprobado internacionalmente, en Ecuador no está incluido en el listado de medicamentos básicos.
- Proceso de Solicitud: Para acceder a este tratamiento, el médico de Alex inició un proceso legal que, aunque debería ser ágil, en la práctica se extiende por más de un año.
El Impacto Emocional
Cyndi comparte que lo más difícil es el desgaste emocional. “A veces siento que pierdo a mi hijo y lloro en silencio, pero tengo que sonreír por fuera para que él no tenga miedo”. La falta de apoyo psicológico es una realidad que muchos padres enfrentan en situaciones similares.
Un Sistema de Salud Deficiente
La hemofilia no es un caso aislado en Ecuador; más de 850 personas viven con esta condición, enfrentándose a desabastecimientos, errores administrativos y largas esperas que ponen en riesgo sus vidas. Cyndi señala que “el Estado debería entender que no es solo mi hijo. Son cientos de niños y adultos que sangran por dentro mientras esperan lo que la ley ya les prometió”.
La Lucha por el Acceso a Medicamentos
Cada visita al hospital es una carrera contra el tiempo. La hemofilia es una enfermedad catastrófica, y su tratamiento no está garantizado en el sistema público. Las familias deben peregrinar entre hospitales y seguros para encontrar medicación.
- Cyndi recuerda una Navidad en la que no pudieron cenar debido al dolor de Alex, reflejando el impacto que la enfermedad y la falta de tratamiento tienen en sus vidas.
La historia de Alex es un reflejo del sistema de salud en Ecuador, que se mueve más lento que la sangre que intenta salvar. Su madre solo pide empatía y una solución urgente para que su hijo pueda vivir sin miedo. Con el acceso a tratamientos menos invasivos, Alex podría finalmente disfrutar de su sueño de jugar al fútbol sin temor al dolor.
La historia de Alex no es solo la de un niño que sobrevive, sino la de un país que espera que la empatía llegue antes que la próxima emergencia.


