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Oír bien en la tercera edad: su relación con la memoria, el equilibrio y la salud mental

July Ruiz
6 Min Read
Cuidar la audición en la tercera edad favorece la comunicación y la participación social, aspectos importantes para el bienestar emocional y la calidad de vida.

Llegar a la tercera edad con calidad de vida implica conservar la autonomía, participar en actividades cotidianas y mantener la conexión con familiares, amigos y la comunidad. En este proceso, el bienestar auditivo cumple un papel fundamental, ya que facilita la comunicación, la interacción con el entorno y la participación social. Cuando escuchar se vuelve más difícil, también puede verse afectado el bienestar emocional.

La disminución auditiva es frecuente durante el envejecimiento y, en muchos casos, está relacionada con la presbiacusia, es decir, la disminución progresiva de la capacidad auditiva asociada a la edad. Así como con los años la vista puede requerir mayor apoyo para enfocar o leer con claridad, la audición también puede experimentar cambios graduales que dificulten comprender conversaciones o percibir determinados sonidos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada tres personas mayores de 65 años presenta algún grado de disminución auditiva. Por ello, prestar atención a estos cambios y realizar evaluaciones oportunas puede contribuir a preservar diferentes aspectos de la vida cotidiana.

“En la tercera edad, la salud auditiva debe entenderse como parte del cuidado integral de la persona. Una disminución auditiva no atendida puede terminar influyendo en la forma en que una persona se relaciona, se orienta en su entorno, participa en sus actividades cotidianas e incluso en cómo se siente emocionalmente”, explica Ariana Araujo, especialista de GAES.

La relación entre audición, memoria, equilibrio y vida social

A medida que las personas envejecen, actividades aparentemente sencillas como seguir una conversación, reconocer lo que sucede alrededor o participar de una reunión familiar, pueden verse afectadas cuando existen dificultades para escuchar y procesar adecuadamente la información auditiva. En ese sentido, Araujo explica cómo la audición se relaciona con tres aspectos especialmente importantes durante esta etapa de la vida:

  • Memoria y procesamiento de información: escuchar una conversación requiere un procesamiento activo de la información auditiva. El cerebro debe reconocer sonidos, interpretar palabras, relacionarlas con información previa y seguir el hilo de lo que se está diciendo. Cuando escuchar se vuelve difícil, la persona puede necesitar hacer un esfuerzo adicional para completar palabras o comprender mensajes, especialmente en espacios con ruido. Este esfuerzo adicional puede dificultar el seguimiento de conversaciones, especialmente en ambientes ruidosos, y hacer que la interacción resulte más exigente.
  • Equilibrio, orientación y seguridad: la audición no es responsable por sí sola del equilibrio, pero los sonidos aportan información que complementa la orientación espacial. Reconocer de dónde proviene una voz, escuchar un vehículo acercándose, percibir pasos o identificar una alarma permite comprender mejor lo que ocurre alrededor. Para una persona mayor, contar con estas referencias puede contribuir a desplazarse con mayor confianza y reaccionar frente a situaciones del entorno.
  • Vida social, conexión con los demás y bienestar emocional: conversar es una de las principales formas de mantener vínculos. Cuando seguir una conversación comienza a requerir demasiado esfuerzo, algunas personas pueden participar menos, evitar reuniones numerosas o dejar de intervenir por temor a no haber comprendido correctamente. Con el tiempo, esta menor participación puede generar sentimientos de aislamiento, frustración o desconexión con el entorno. “Para las personas mayores, cuidar la audición también significa poder seguir manteniendo los vínculos y la conexión con quienes forman parte de su entorno. Preservar esa participación también es una forma de cuidar su bienestar emocional”, añade Araujo.

Cuando escuchar menos comienza a cambiar la rutina

Uno de los retos de la disminución auditiva es que puede aparecer progresivamente. Por ello, más que asumir que escuchar menos es una consecuencia inevitable de cumplir años, es importante prestar atención a cómo la audición está influyendo en la rutina y en la forma de relacionarse con los demás. Detectar estos cambios a tiempo puede contribuir a preservar la autonomía y el bienestar emocional durante la tercera edad.

Los especialistas recomiendan incorporar el examen auditivo dentro de los controles habituales de bienestar en esta etapa de la vida. Aunque algunos cambios en la audición pueden aparecer de manera gradual y llegar a normalizarse con el paso de los años, prestar atención a estas señales y realizar evaluaciones periódicas permite conocer oportunamente cómo estamos escuchando. En octubre, mes en el que también se promueve una mayor conversación sobre la salud mental y el bienestar emocional, la invitación es a no posponer el cuidado auditivo. Una evaluación auditiva es un primer paso sencillo que puede contribuir a mantener la comunicación, la conexión con el entorno y el bienestar integral durante el envejecimiento. Cuidar la audición y dejar de posponer la audición, es más fácil de lo que se piensa.

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