Carnes, pescados, arroz y preparaciones con lácteos requieren atención al descongelarse. La seguridad depende de cómo se conservaron y del tiempo que permanecieron fuera del refrigerador.
Sacar una comida del congelador, utilizar una parte y guardar nuevamente el resto es una práctica habitual para evitar desperdicios. Sin embargo, antes de hacerlo conviene revisar cómo se descongeló. El frío frena la actividad de los microorganismos, pero no elimina todos los gérmenes, por lo que volver a congelar no corrige una conservación inadecuada.
Un artículo de Infobae identifica carnes, productos del mar, verduras con abundante agua, arroz cocido y preparaciones cremosas entre los alimentos que requieren especial cuidado. Además del riesgo asociado a temperaturas inadecuadas, los ciclos repetidos de congelación pueden modificar su consistencia, humedad y sabor.
No existe una prohibición general de recongelar carne cruda. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) explica que los alimentos descongelados dentro del refrigerador pueden volver a congelarse sin cocinarlos, siempre que se hayan mantenido en condiciones seguras y dentro de sus plazos de conservación. Aun así, pueden perder jugosidad y calidad. Si se descongelaron en agua fría o en el microondas, deben cocinarse antes de congelarlos nuevamente.
En las verduras como lechuga, pepino y apio, el principal problema es la pérdida de firmeza: pueden quedar blandas y acuosas. El arroz puede adquirir una textura pastosa, mientras las salsas con crema tienden a separarse. El helado completamente derretido tampoco debe recongelarse.
La precaución más importante se relaciona con el tiempo fuera del frío. Los alimentos perecederos que permanecieron a temperatura ambiente más de dos horas deben desecharse. Ese límite baja a una hora cuando la temperatura supera aproximadamente los 32 °C, según las recomendaciones del USDA.
Para reducir desperdicios, conviene congelar en porciones pequeñas, identificar los recipientes con la fecha y descongelar únicamente lo necesario. Las comidas recién preparadas deben repartirse en recipientes poco profundos y refrigerarse rápidamente, sin dejarlas durante horas sobre la mesa esperando a que se enfríen.


