El escritor murió el 7 de octubre de 1849, cuatro días después de ser encontrado desorientado en Baltimore y vestido con ropa que no era suya. La causa real de su muerte nunca quedó establecida.
Edgar Allan Poe escribió sobre entierros prematuros, habitaciones cerradas, asesinatos imposibles y personajes perseguidos por aquello que no podían explicar. Su propia muerte terminó pareciéndose, de algún modo, a uno de sus relatos.
El escritor estadounidense murió el 7 de octubre de 1849 en Baltimore, a los 40 años. Han pasado 177 años y todavía no existe una respuesta definitiva sobre qué ocurrió durante sus últimos días.
Cuatro días antes de morir, Poe fue encontrado desorientado en las calles de Baltimore, cerca de un local llamado Gunner’s Hall. Estaba débil, confundido y llevaba ropa que no parecía pertenecerle.
Cuatro días que nunca pudo explicar
El escritor había salido de Richmond a finales de septiembre con planes de viajar hacia Nueva York y realizar una parada en Filadelfia. Después de eso, desapareció durante varios días.
El 3 de octubre volvió a aparecer en Baltimore. Fue trasladado a un hospital, donde alternó momentos de lucidez con episodios de delirium y confusión.
Nunca recuperó suficiente claridad como para explicar dónde había estado, por qué vestía ropa ajena o qué había ocurrido antes de que lo encontraran.
Murió cuatro días después.
Una causa que nunca quedó clara
El médico que lo atendió registró como causa de muerte una “inflamación del cerebro”, un diagnóstico utilizado con frecuencia en aquella época cuando no se conocía con precisión qué había provocado el fallecimiento.
Desde entonces surgieron numerosas teorías.
Se habló de alcohol, intoxicación, enfermedades, golpes, rabia e incluso de una práctica electoral conocida como “cooping”, en la que algunas personas eran secuestradas y obligadas a votar varias veces disfrazadas con distinta ropa.
Ninguna hipótesis ha podido demostrarse de manera concluyente.
El misterio sobrevivió al escritor
La muerte de Poe terminó convirtiéndose en una extensión involuntaria de su obra. El hombre que ayudó a consolidar el relato detectivesco dejó detrás de sí un caso sin resolver.
Su legado, sin embargo, está mucho más claro.
Obras como El cuervo, El corazón delator, Los crímenes de la calle Morgue y La caída de la Casa Usher convirtieron a Poe en una figura fundamental de la literatura de terror, misterio y detectives.
Murió con apenas 40 años, pero su influencia atravesó generaciones, idiomas y géneros.
Y 177 años después, la pregunta que rodeó sus últimos días permanece abierta: ¿qué ocurrió realmente con Edgar Allan Poe?


