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Mercedes Sosa: 17 años sin la voz que convirtió el folclore en memoria de América Latina

Diana Penafiel
4 Min Read
Mercedes Sosa murió el 4 de octubre de 2009, a los 74 años, después de una trayectoria que la convirtió en una de las voces más reconocibles de América Latina.

La cantante argentina murió el 4 de octubre de 2009, a los 74 años. Su voz atravesó el folclore, el exilio, la dictadura y las luchas sociales hasta convertirse en una de las más reconocibles del continente.

Hay voces que terminan perteneciendo a una época y otras que consiguen atravesarla. La de Mercedes Sosa quedó asociada a canciones, luchas, exilios y recuerdos compartidos por varias generaciones de América Latina.

La cantante argentina murió el 4 de octubre de 2009, a los 74 años. Diecisiete años después, su figura sigue siendo una de las más reconocibles de la música popular latinoamericana.

Conocida como “La Negra” y frecuentemente llamada “la voz de América Latina”, Sosa llevó el folclore argentino mucho más allá de sus fronteras y convirtió su repertorio en una forma de contar también las tensiones políticas y sociales de su tiempo.

Una voz que salió del folclore y terminó representando a un continente

Mercedes Sosa nació en Tucumán, Argentina, en 1935. Su carrera comenzó siendo adolescente y, con el paso de los años, se convirtió en una de las figuras fundamentales del Movimiento del Nuevo Cancionero, surgido en la década de 1960.

Aquel movimiento buscaba renovar la canción popular latinoamericana y acercarla a las experiencias cotidianas, las desigualdades y las identidades de la región. Sosa terminó convirtiéndose en una de sus voces más visibles.

Su repertorio ayudó a llevar a públicos masivos obras de autores como Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui y otros referentes de la canción latinoamericana.

Interpretaciones como Gracias a la vida, Alfonsina y el mar y Volver a los 17 quedaron estrechamente ligadas a su voz y se convirtieron en parte del imaginario musical del continente.

La dictadura, la censura y el exilio

Su carrera quedó atravesada por la situación política de Argentina durante la dictadura militar iniciada en 1976.

Sosa fue censurada y llegó a ser detenida durante un concierto. En 1979 salió del país y vivió primero en España y después en Francia, mientras su música continuaba circulando entre públicos latinoamericanos y europeos.

El exilio marcó profundamente su vida personal y artística. Su regreso a Argentina, a comienzos de la década de 1980, tuvo un significado que fue más allá de la música: sus recitales se convirtieron en espacios de reencuentro en un país que avanzaba hacia el final de la dictadura.

Una voz que no se quedó encerrada en un género

Aunque su nombre quedó ligado al folclore, Mercedes Sosa nunca permaneció limitada a una sola tradición musical.

A lo largo de su carrera colaboró con artistas de distintas generaciones y géneros, entre ellos Charly García, Milton Nascimento, Joan Baez, Luciano Pavarotti y muchos otros.

Esa capacidad de encuentro fue una de las características de su trayectoria: canciones populares, rock, música brasileña y repertorios de distintos países terminaron cruzándose alrededor de una voz inmediatamente reconocible.

La voz siguió después de su muerte

Mercedes Sosa murió en Buenos Aires el 4 de octubre de 2009. Su fallecimiento provocó homenajes en distintos países y miles de personas participaron de su despedida en Argentina.

Ese mismo año, su álbum Cantora 1 recibió dos Latin Grammy, entre ellos el de Mejor Álbum Folclórico, mientras la ceremonia recordó su trayectoria pocas semanas después de su muerte.

Diecisiete años después, su legado continúa circulando en nuevas generaciones, artistas y canciones.

Quizá por eso Mercedes Sosa nunca quedó reducida a una efeméride. Su voz sigue apareciendo cada vez que una canción latinoamericana habla de identidad, memoria, dignidad o libertad.

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